RESEÑA DE NO ME PRIVES DE TU PIEL DE PATRICIA GELLER




NO ME PRIVES DE TU PIEL
AUTOR: Patricia Geller
GÉNERO: Romántico/Erótico
PUNTO DE VENTA: Amazon
EDITORIAL: Planeta, bajo su sello Esencia

SINOPSIS:

Eva se siente vacía y necesita olvidar. Su monótona vida no le depara demasiadas emociones, por lo que decide acudir a un club privado y mantener relaciones a oscuras con un hombre al que no puede ponerle rostro. Ella sabe que es un juego peligroso y que esos extraños encuentros tienen fecha de caducidad.
Cuando sus caminos vuelven a encontrarse, Leonardo Ferrer le oculta su identidad, dispuesto a enmendar los errores de un pasado en común que Eva desconoce. Sin embargo, ella ya no es la de antes, ahora es fría… y en su relación sólo hay sitio para la tortura que suponen las inseguridades por los secretos de ambos.
Eva se ha convertido en una obsesión para Leo, y aunque entre ellos nunca antes existió amor, ahora empiezan a emerger sentimientos parecidos… ¿Será capaz de asumir que Eva no le pertenece y que él no es el único en su vida?
Un intenso y desgarrador romance donde el pasado de Leo y el presente de Eva se cruzan y ponen fin al estado de ofuscación emocional de una pareja que, sin pretenderlo, se convirtieron en esclavos de su piel.

MI OPINIÓN PERSONAL:
De verdad que tengo que quitarme el sombrero ante esta autora por la amalgama de emociones, cada vez más intensas,   que me produce leer una historia suya.  Lo cierto es que los libros de   Patricia Geller son toda una experiencia de sentimientos encontrados y emociones al límite, lo que convierte la lectura en algo adictivo, muy difícil de superar, dejando en tu mente un hueco vacío y enorme al terminar la narración.
Con No me prives de tu piel puedo decir, sin lugar a equivocarme, que la autora se ha superado a sí misma por la intensidad de los ya mencionados sentimientos y emociones que se plasman en esta historia. Emociones y sentimientos que están al rojo vivo, al límite. Entre ellos, priman el miedo, el vacío, la inseguridad, la incertidumbre, la ira, el rencor, la rabia, la tristeza por lo perdido, humillación, traición, los celos, el odio y, sobre todo, el amor, un amor que al final puede llegar a redimirte o a destruirte por completo.
Porque si hay algo que predomina en este libro es que hay amor, mucho amor. Pero ¿será suficiente como para poder llegar a ese deseado final feliz que en muchos puntos de la narración piensas que no va a poder llegar jamás? O…, por el contrario, ¿será esta historia en concreto la excepción que confirma la regla?, ¿podrán llegar Eva y Leo a obtener ese final feliz, o… será imposible que su amor llegue a buen puerto? Y lo más importante, ¿se merecen el uno al otro, o… es una relación tan tóxica para ellos, tan dañina que es mejor dejarla atrás?...
Pero, al mismo tiempo, leer No me prives de tu piel se convierte en toda una experiencia extrasensorial, en donde el sentido de la vista es sustituido por los otros cuatro, convirtiendo la narración en una experiencia única, original y atrevida.
Eva entra la vida de Leo como un volcán seductor, inocente y sensual, arrasando a su paso con el modo en el que nuestro personaje se ha planteado vivir. Leo entra en la vida de Eva con la misma intensidad…, trastocando todos sus esquemas, liberándola de todos sus miedos, dejándola ser ella misma. Pero la oscuridad en la que se desenvuelven todos sus encuentros, el halo de misterio creado alrededor, los celos, la inseguridad, la desconfianza… y los secretos,  quizás no sean buenos consejeros para que el amor fructifique, ¿o puede que sí? La cuestión es saber perdonar los errores, ser capaz de perdonarlos del todo y sin rencores, estar dispuesto a asumirlos y olvidarlos para siempre, saber compartir, ser generoso, ¿podrán hacerlo nuestros protagonistas?
Eva y Leo no son personajes perfectos de novela rosa o de cuentos de hadas, no son los héroes clásicos que nada hacen mal. Patricia Geller ha dotado a sus personajes de una humanidad arrolladora, total, absoluta… y contundente. Eva, Leo, y los demás protagonistas de esta difícil historia de amor, se presentan ante el lector como seres humanos con todos los defectos y, por qué no, virtudes que la humanidad conlleva. Con sus miedos, equivocaciones, confusiones, decisiones buenas o malas, equivocadas o acertadas; indiferencias, traiciones, sensación de derrota o rechazo; con sus diferentes actitudes ante las circunstancias adversas… o no de la vida y que pueden llegar a ser erróneas, o pueden ser la solución a los problemas cuando decides enfrentar tu realidad, asumir lo que eres y cómo eres, lo que tienes, lo que en verdad quieres y luchar por ello. Son personajes complicados, difíciles de entender, intensos... Te atrapan en su historia, te hacen que seas partícipe de ella, su cómplice o su detractor. Derrochan tanta humanidad…
 Nadie mejor que un ser humano para tener actitudes incomprensibles, sentimientos encontrados que te llevan a tomar decisiones absurdas que ni el propio personaje entiende, pues es el primero en sentirse confundido; en no saber, en cierto modo, lo que quiere o hacia dónde va. O en caso de saberlo, se lo niega una, otra vez y otra porque la realidad para él es tan dolorosa que prefiere huir de ella. Nadie mejor que un ser humano para escapar  de los problemas, para salir a buscar en el sitio equivocado aquello que se supone que ha perdido, en vez de ser valiente, enfrentar la vida y luchar para recuperarlo. Solo el ser humano es capaz de vivir refugiado en una máscara que cuando cae, cae con todo el peso de la verdad, de la realidad que se hace presente, resquebrajando el mundo perfecto creado alrededor de esa máscara, dejándote desnudo, tal como eres.
Pero vamos viendo uno a uno a los personajes. Empezando por Leonardo Ferrer Torres, solo Torres en algunas ocasiones. ¿Qué puedo deciros de este personaje sin miedo a desvelar parte de la trama de la historia? Leo Ferrer es intenso, apasionado, posesivo, obsesivo, tan… complicado…, tan contradictorio…, tan difícil de entender…, tan frágil… Es tan fácil hacerle daño. Es tan fácil enfadarte con él, tener ganas de darle una buena charla…
Un personaje de esos que te hacen rabiar, enfadar, pero enfadar de verdad. Tan predecible y a la vez tan difícil de leer. Leo pasa de tenerlo todo en la vida, familia, trabajo, dinero, buena presencia… amor, a quedarse sin nada por un cruel azar del destino. Destino al cual él ayuda al no saber enfrentar, o mejor dicho, al no tener la valentía de plantarle cara a la realidad, su realidad, esa realidad cruel y fría con la que le ha tocado lidiar. No sabe asumirla, ni es consciente de que detrás de él puede haber gente que tiene que lidiar con problemas mucho peores, quizás, que los suyos, y de peor solución. Muy lejos de eso, su actitud ante la vida es refugiarse tras esa máscara de la que hablaba antes, no es capaz de salir y luchar.
Es así como conoce a Eva, con  la cual inicia una tan  tormentosa como extraña relación, que trasciende o va mucho más allá de lo puramente físico, donde los sentidos, como ya he dicho,  juegan un papel importante y primordial. Llega un momento en el que ambos pasan a necesitarse mutuamente, viven para esos encuentros; están juntos, sí, se necesitan, sí,   pero tienen un miedo atroz a ponerle nombre a aquello que están sintiendo.
La autora nos dice en su sinopsis que en ese momento no podemos llamarlo amor, vale, no lo llamaremos así, pero es algo tan intenso…, tan arrebatador…, tan total que realmente no saben cómo gestionarlo ni como digerirlo, ya que ninguno de ellos se ha enfrentado nunca a algo tan potente.
 Un dato importante es que Leo nos cuenta el pasado de la pareja, ya que es Eva la encargada de contarnos ese presente que los apabulla de un modo tan feroz como inmenso, obligándolos a salir de ese estado de ostracismo en el que ambos estaban sumergidos. ¿Lograrán salir por fin, o se quedarán por el camino?  Realmente, cuando no enfrentas el pasado, cuando no lo asumes, cuando lo dejas en un impasse, sin resolver, ese pasado siempre acaba saliendo a tu encuentro en el presente, recordándote, en este caso,  lo que podrías haber tenido y dejaste escapar.
Es bueno que sea Leo quien nos cuenta ese pasado, pues eso nos deja entender o por lo menos tratar de hacerlo, su proceder en el presente, su actitud ante la vida y ante los hechos con los que le toca lidiar, solo así podemos llegar a entender su incomprensión, su intolerancia, su posesividad, su no saber o no poder perdonar. Pues en ese pasado se nos muestra a un personaje totalmente inseguro de sí mismo, débil si se me apura, que ha encontrado un lugar y un alguien en donde refugiarse. Ambos, tanto él como ella, hacen de ese lugar su puerto seguro, su burbuja, un sitio donde nada ni nadie podrán nunca alcanzarles, tocarles o hacerles algún mal.
Quizás no podremos llamarlo amor a aquello que sea que surgiera entre ellos en ese pasado, pero está claro que ellos se sienten seguros, a salvo en esa situación y con esos sentimientos.
El problema viene cuando la frágil burbuja que han creado se rompe por culpa de las inseguridades, de las traiciones, de las decisiones y actitudes tomadas en un momento de pasión. Cuando esto sucede, todo se vuelve en su contra. Entonces, Leo en concreto, se halla tan perdido que es capaz de hacer las mayores estupideces, las mayores tonterías, algo como buscar ese lugar, a ese alguien en el sitio equivocado. Pero ¿también podría ser que ese lugar, ese sentimiento que ha surgido, esa relación, ese alguien, sea malo para él?, ¿tanto que esté mejor en otro lado?, ¿o puede que no?, ¿puede que solo sea cuestión de enfrentar, de hallar el término correcto o el camino exacto?  ¿Cuál será la mejor opción?
Para acabar mi valoración sobre él, añadiré que es un hombre incapaz de perdonar unos errores que él mismo está cometiendo, tanto en ese pasado que él nos narra cómo en ese presente que cuenta Eva. Errores iguales o peores que los que Eva comete, haciéndolo una y otra vez. Pide, pero él no obra en consecuencia, no da a veces lo mismo que él exige. En un momento dado, se propone hacer una cosa para hacer todo lo contrario en el segundo siguiente; olvidándose, desoyendo su propia decisión, yendo en contra de ella, cosa que vuelve loco al lector en algún momento.
En el prólogo de la historia, y sin conocer aún ese pasado que se va desvelando poco a poco, ha tomado una sabia decisión, decisión que al principio parece cumplir, pero a medida que transcurre el relato… Es un hombre posesivo, complicado, confuso, contradictorio, con una guerra constante entre su mente y su corazón. La cuestión es saber cuál de los dos ganará: si esa mente que no puede o no sabe perdonar, o ese corazón que está deseoso de hacerlo. ¿O puede que sea al revés? Para averiguar todo esto solo tenéis que leer No me prives de tu piel.
Vamos ahora con Eva Castillo, que también tiene lo suyo. Eva se haya ya muy perdida cuando conoce a Leo en ese pasado que él nos cuenta.  Está viviendo una situación personal muy concreta y dura, a causa de la cual siente un vacío tremendo dentro de sí misma. Al igual que Leo, va a buscar aquello que necesita en el lugar o sitio equivocado, o de la manera más errónea, haciéndolo tanto en su pasado como en ese momento actual  que ella nos narra, porque el presente de Eva es desgarrador, atroz.
Si antes  ya era una mujer vacía, rota, en su presente se nos muestra deshecha, partida en pequeños pedazos que intenta reconstruir de la mejor manera que sabe, buscando su esencia perdida, su yo. Al igual que Leo, ella levanta una barrera, una muralla a su alrededor, se esconde tras una máscara vacía…, hueca, fría, y, al igual que Leo, busca el consuelo de la manera equivocada.
¿La diferencia entre ambos? Pues, a mi modo de ver, es que Eva reconoce su problema tanto del pasado como del presente, e intenta enfrentarse a ello de la mejor manera que sabe. Aunque esa manera no sea la adecuada tampoco, por lo menos ella lucha, lo hace sola y sin el apoyo de nadie, pero lucha. El problema es que, a veces, lucha en su contra, va contracorriente, es tozuda, pertinaz, no sabe ver la verdad, no sabe valorar lo que tiene, no piensa, no razona… En pocas palabras: es tan parecida a Leo y tan diferente a la vez.
Conforme vamos conociendo a Eva en ese pasado que Leo nos cuenta, vamos descubriendo el mundo en el que ella está metida, del que está huyendo, refugiándose en ese lugar seguro que ambos han creado. Puede parecernos, al principio, un personaje débil, frágil y, en cierto modo, quizás lo sea, de hecho, lo es; los dos lo son,   pero a medida que va transcurriendo la narración, Eva nos da una pequeña sorpresa, ya que pasa a ser la fuerte de la pareja en un momento determinado, en el que hay que jugarse todo a una sola carta. ¿Se lo jugará, o dejará que su historia quede inconclusa? ¿Le saldrá bien la jugada, o significará su perdición total?
 Pero, mientras ese momento llega, hay que decir que Eva no es fuerte ni débil, simplemente no es; está hueca, vacía, sobre todo en ese presente  donde ella misma se encarga de dejarnos ver su dolor, su angustia, sus miedos, su incertidumbre y su desgarro, porque si hay algo que caracteriza a este personaje es que está tan rota por dentro que, al igual que Leo, es incapaz de ver el camino correcto hasta casi al final del libro en donde, como digo, nos da una pequeña sorpresa…, o quizás no nos la dé tanto, porque eso depende de vosotras, las lectoras.
Al mismo tiempo es igual de fácil, igual de sencillo hacerla daño, como ocurre con Leo. Sobre todo, lo que más le duele son la traición, la mentira, el engaño. Cuando se siente traicionada, herida o engañada, toma decisiones en caliente, llevada por su turbada mente, malas decisiones que pueden haceros enfadar un poquito, de las que ella se va a arrepentir al minuto, por la intensidad de sus consecuencias.
Pero si hay algo que diferencia a uno de otro en ese camino de dolor que se han creado, es que Eva no está sola, a pesar de que así lo parezca, ya que ella así lo ha decidido, pues tiene en su vida a Pamela, a Rebeca y a Erica, amigas incondicionales que darán todo por ella, que la acompañaran en el camino, sobre todo cuando ella, por fin, sea capaz de confiar. Amigas que, a su vez, tienen sus propios conflictos emocionales, sus propios amoríos con Omar y Miguel, hermano de Pamela. En el pasado que Leo nos cuenta, desconocemos la presencia de estas amigas, pero por lo que Eva narra en su presente, nos damos cuenta de que ellas siempre, siempre han estado ahí, aunque Eva no les haya dicho nunca nada de lo que le sucedía, o de ese momento trágico que hizo de ella la mujer fría que se nos muestra en ese presente.
De entre las tres, tengo que destacar a Pamela, su amiga de toda la vida, su alma gemela, su hermana, quien se pone de su parte e incluso de parte del amor de la pareja,   y es baza decisiva en esas decisiones que Eva tiene que tomar, dándole el mejor de los consejos junto con el empujón necesario. Pero hasta que llega ese momento, las decisiones, las actitudes que adopta, sobre todo cuando se entera de algo que es desgarrador para ella…, no son las más acertadas, por lo menos a mi modo de ver. Es algo que demuestra, una y otra vez, que este tipo de decisiones tomadas en un momento de ofuscación, son las peores. Eva, como Leo,  te hace enfadar también, y mucho, con esas actitudes, con  esas decisiones erróneas, pero es fácil llegar a entenderla, ya que enfrentar en un momento dado lo que ella tiene que enfrentar… Al igual que Leo no es capaz de asumir, de ver, de entender, de comprender…
De lado de Leo está Eloy, un hombre del cual nada voy a hablar, pues quiero que lo descubráis por vosotras mismas, pues no vais a tener la misma valoración de él al principio que al final…, eso os lo aseguro. Pero Eloy, a pesar de ser un gran amigo, no ha estado siempre con un Leo que en un momento de su vida y tras ese suceso trágico decidió seguir su camino en soledad. Aislándose de todos y todo. No es lo mismo, no tener a nadie con quien contar que tenerlo, y no querer apoyarse en ellos en tus momentos más oscuros.
Hablaré ahora de Sarah y de Viviana. Ambas mujeres son tal para cual, oportunistas cien por cien y, si me apuráis, he de poner en duda su ética o moral.
Viviana era la pareja de Leo antes de que ese suceso trágico marcase su vida y la cambiase para siempre. Vuelve de nuevo a aparecer en la vida de Leo en un momento dado de la narración, un momento poco oportuno, diría yo, al menos para Eva, protagonizando un hecho muy doloroso para ella.
Sarah es una supuesta amiga de Eva, que de amiga no tiene nada, todo lo contrario, ella sabe lo que Eva siente por Leo y parece darle igual, ella va a lo suyo, arrasando,  sin importarle el daño que con ello puede hacer, aprovechando la oportunidad; es, personalmente, el segundo personaje que peor me cae de esta historia. Del primero ahora hablaré.
Si tuviera que elegir entre ambas, yo sé muy bien a cuál de ellas elegiría. Mi elección sería a la menos mala, a la que sabe, en cierto modo, asumir; a la que tuvo miedo y se equivocó o eso es lo que dice; no a la que, sin importar el daño que está haciendo y teniendo además una información privilegiada, sigue empecinada en conseguir su objetivo, sin importarle a quién destruya en el proceso…
 Pero no es a mí a quien corresponde tomar esa decisión por vosotras, sois las lectoras las que tenéis que hacerlo. Solo deciros que, a veces, las culpas de una situación no recaen solo en una sola persona, aunque esta sea objeto de nuestro odio más acérrimo, sino en varias, aunque lo cierto es que sin esa persona puede que las cosas hubieran sido distintas, más fáciles de digerir o de asumir. Son las decisiones tomadas y la asunción, o no, de las responsabilidades consecuentes, las que inclinan la balanza de un lado o de otro. Realmente, en este caso, ni Eva ni Leo son capaces de asumir, de saber digerir, de entender, de manejar el hecho de haberse convertido en esclavos de la piel, pese a las malas decisiones, pese al rechazo, pese a la traición. La piel los llama y los atrae como un poderoso imán.
Hablemos ahora del padre y de la abuela de Eva. Si de no saber asumir la vida o enfrentarte a ella hablamos, si de buscar la solución a tus problemas en el lugar equivocado también hablamos, he de decir que el padre de Eva es claro ejemplo de ello. Realmente es otro personaje al que merece la pena descubrir, ya que no es el mismo al empezar que al finalizar la historia.
Vamos ahora con mi favorita: la abuela de Eva. Este personaje es maravilloso, una mujer comprensiva, atenta, cariñosa, sustituta de esa madre que a Eva le falta. La pena es que Eva no sepa valorarlo del todo, no sepa apoyarse en ella como debería. Una mujer como las que hay pocas, de espíritu y alma jóvenes, que tiene que lidiar con los problemas del hijo y de la nieta, alguien digno de tener en tu vida y no dejarla escapar.
Hablemos ahora de Oliver, el jefe de Eva en un sitio que vais a tener que descubrir vosotras solitas leyendo el libro, porque no seré yo quien os desvele las actividades profesionales de una mujer que, al igual que Leo, está buscando lo que no tiene, de la manera equivocada, buscando su esencia en el sitio incorrecto. Oliver siente atracción hacia ella y lo intenta una y otra vez, tantas veces como es rechazado por una Eva que es incapaz de dejarse llevar por él, una Eva que no siente nada cuando intenta ir más allá de los besos o de las caricias. Un personaje que, al igual que otros, está un poco en medio de la relación, sacando de quicio a Leo, en este caso, pero… a diferencia de otros, él sí sabe hacer lo correcto en un momento determinado… ¿Será lo correcto luchar por Eva hasta el final, o dejarla marchar? ¿Será este personaje mejor para Eva que Leo, su salvación?
Vamos ahora con los padres y Alba, la hermana de Leo. Personajes que aparecen un momento en su pasado para darnos una idea de cómo son y del lazo que los une con Leo. Nuevamente volverán a aparecer en ese presente para despistarnos, por lo menos uno de ellos, mostrándose como una persona algo distinta a la que se nos presentó en el pasado. Pero todo tiene su explicación y pronto lo entendemos. El caso es que aparecen para demostrarnos que no se debe esperar hasta el momento más trágico para reconciliarte o reencontrarte con esos seres queridos; que tus decisiones habrán sido malas o erróneas desde el principio, pero que aún puede haber oportunidad de redención, solo hay que saber aprovecharla.
Los padres, y la hermana de Leo, son buenas personas, lo quieren… Entonces, ¿por qué en ese pasado que él nos cuenta, Leo está solo sin ese soporte llamado familia? ¿Qué fue lo que sucedió tan horrible? ¿Por qué podríamos decir que Leo es un hombre marcado por el pasado? ¿Realmente Eva puede ser su tabla de salvación y solo tiene que aprender a apoyarse en ella? Llegados a este punto, he de decir que Leo tiene un motivo poderoso para haber asumido ese aislamiento voluntario, y Eva, de modo inconsciente para ambos, le salvó de ese purgatorio, porque cuando un suceso entre ellos marca un antes y un después en esta tormentosa historia, Leo decide salir de su ostracismo; lo malo es que puede que, al principio, lo vuelva a hacer de manera equivocada, buscando su salvación en otro sitio. Pero el caso es que lo salva, él mismo lo reconoce, aunque sea incapaz de asumirlo. Pero esto es solo el principio, porque para la redención total queda aún toda la historia, una historia en donde Leo puede que también acabe salvando a Eva… Quién sabe…
Vamos con el ama de llaves de Leo, Carlota. Con la mujer que ayudó a criarlo, su niñera, su tata, o como queramos llamarla. Realmente este es el único personaje que es capaz de comprender y entender al Leo del pasado, al del presente y, si me apuráis, también al del posible futuro con o sin Eva. La única que lo apoya, su único sostén y soporte.  Tan bien lo entiende que al final es parte importante en una decisión transcendental que tiene que tomar. Una decisión que sin ella no hubiera tomado o lo hubiera hecho de otra forma, arrepintiéndose después, ella le conoce tanto, tanto que busca la forma de hacerle entrar en razón. ¿Cuál será esa manera?...
Dejo para el final a Abel. Abel es la pareja de Eva en ese pasado que Leo nos relata, que aparece también en el presente para acabar de enredar todavía más un hilo conductor del que no se encuentra su final. Un personaje desagradable, a través del cual, Patricia Geller, nos aborda un tema muy actual, muy candente, muy duro, muy en boga, por desgracia, hoy en día. Patricia lo aborda con una maestría increíble. Realmente, Abel es el diablo de esta historia, porque no os podéis imaginar hasta dónde es capaz de llegar…, no entenderéis cuál es su límite hasta que no leáis No me prives de tu piel, solo puedo deciros que tenéis que ir descubriéndolo poco a poco también y que para mí es el personaje que peor me cae de todos los que confluyen en esta complicada historia.
En verdad, ha sido una lectura intensa que me ha atrapado desde el principio. El ritmo narrativo es tan apabullante que sinceramente llega un momento en que no sabes en qué punto de la historia parar de leer, hacer un descanso, una pausa, algo que no es la primera vez que me ocurre con esta autora.
Además, la manera de narrar es tan diferente, tan original. No es la primera vez que me enfrento con un libro en el cual la historia está contada en primera persona desde el punto de vista de los dos, intercalando capítulos contados por cada uno de los protagonistas, incluso he leído libros en donde se intercala la tercera persona con la primera. Por tanto, esto no es nada nuevo. Lo realmente diferente y original es que cada uno de ellos cuente un momento concreto de su historia, intercalar presente y pasado ha sido una gran idea narrativa y un reto que la autora ha culminado a la perfección. Porque lejos de ralentizar el relato, lo mejora; dándole un ritmo trepidante, haciendo que el lector esté deseando saber, enterarse de ese pasado que está marcando de manera tan contundente ese presente.
 No me prives de tu piel es una lectura con una clara moraleja, al menos para mí, y es que cuando huyes del pasado y no te has enfrentado a él, eligiendo el camino equivocado, es muy difícil ganarle la batalla al presente. Cuando te conviertes en esclavo de algo…, es muy difícil superar ese algo… Tu cuerpo, tu mente, todo tu ser te llama irremediablemente hacia ello, por mucho que huyas. La cuestión está en si ese algo es beneficioso o dañino para ti, si merece la pena luchar por recuperarlo o pasar esa página del libro de tu vida.

SOBRE LA AUTORA:
Patricia Geller nació en un municipio de Cádiz, donde reside actualmente. Está casada y es madre de dos hijos. Desde siempre ha sido una apasionada de la lectura, hasta que decidió iniciarse de forma no profesional en el mundo de las letras con algún relato. Está muy entusiasmada con la publicación de su trilogía «La chica de servicio» y ya tiene en marcha nuevos proyectos editoriales. Encontrarás más información de la autora y su obra en:Facebook.com/patricia.gr.980 y http://lachicadelservicio.blogspot.com.es/




4 comentarios:

  1. ¡Madre mía, qué reseña! Competa hasta decir basta y que engancha hasta que terminas de leerla. Me ha encantado, qué gran trabajo. Qué manera de envolver en cada frase. ¡Buf! Felicidades, no tengo palabras.

    Muchísimas gracias por darle espacio, por querer conocer a mis personajes, dejarlo entrar en vuestras vidas y por darle la oportunidad a mis novelas. Por tratarlas con este cariño. Me ha emocionado, encantado, sorprendido. Mil gracias por todo, chicas, de corazón.

    Un besazo enorme y un abrazo todavía más grande. Sois grandes <3

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    1. Hola Patricia en primer lugar gracias por tus palabras, me ilusiona mucho que opines eso de lo que escribo. Solo quiero que sepas que se hizo con mucho cariño sobre todo porque el libro me encantó, me gusto muchísimo. A mi me resultaría imposible hacer una reseña así de una historia que no me halla emocionado y puedo decirte que la tuya me arrancaba millones de sentimientos conforme iba leyendo, millones de emociones.
      Tus personajes son tan maravillosamente humanos, tal como digo en la reseña, que es necesario intentar al menos conocerlos para llegar a entenderlos y créeme que lo hice con mucho, mucho interés, pues enganchan, te envuelven en su historia.
      Es a ti a quien tenemos que dar las gracias por tan magnifico libro, por hacernos sentir de la manera en que nos haces sentir con cada palabra que escribes.
      Un besito y me alegro de que te haya gustado la reseña.

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    2. ¡Gustar es decir poco!Eres muy grande, Pilar. Y de Marisa qué voy a decir. Es un placer muy emocionante leer vuestras reseñas <3

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    3. Muchas gracias de nuevo Patricia, en nombre de las dos

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