RESEÑA DE MANHATTAN CRAZY LOVE DE CRISTINA PRADA




MANHATTAN CRAZY LOVE


AUTORA: CRISTINA PRADA
GÉNERO: ROMÁNTICO/ERÓTICO
PUINTO DE VENTA: AMAZON

SINOPSIS:

Katie Conrad es la chica con más mala suerte del mundo. El destino, su mejor amiga y muchas mentiras con buena fe la ponen frente al trabajo de su vida, pero también frente a Donovan Brent, el hombre más odioso y atractivo sobre la faz de la tierra.
Donovan parece vivir solo para torturarla. Y aunque Katie no duda en plantarle cara, las cosas casi nunca salen como las planea. Él convierte el sexo en algo increíble, loco y salvaje, y ella tendrá que decidir si eso es lo que quiere o no.
Los cuentos de hadas han vuelto a la ciudad más sexy y sofisticada. Sólo que no son como los recordabas.
No te pierdas Manhattan Crazy Love, la historia de amor, sexo y mucha química de Donovan y Katie.




MI OPINIÓN PERSONAL:


Después de hacernos disfrutar con su trilogía Todas las canciones de amor, Cristina Prada regresa al mundo editorial con Manhattan Crazy Love. Una  tan complicada como difícil y, a veces, hasta imposible  historia de amor cargada de muchos sentimientos encontrados.
Cuando una empieza a leer esta historia adentrándose  poco a poco en sus páginas, se da cuenta de que la vida es un cúmulo de situaciones circunstanciales, momentos, hechos, que de haberse desarrollado de otra manera el cuento hubiese sido otro, con otros resultados totalmente distintos. Algo llamado destino que, sin que nos demos cuenta, rige nuestras vidas.
 Si Donovan Brent, Jackson Colton y Colin FitzGerald   no hubieran cruzado sus caminos en su juventud, creando la empresa de la que hoy son dueños absolutos;  o si Lola, que trabaja a las órdenes del señor Seseña, no se hubiera empeñado en que su amiga Katie Conrad  postulase para  un puesto de trabajo a las órdenes del señor Dillon Colby, quien a su vez trabaja para Donovan, Colin y Jackson,  para solucionar sus problemas económicos;  o si los problemas económicos de esta no hubiesen existido; o si Katie Conrad no tuviese por costumbre elegir batallas que no puede ganar… en apariencia…,  no hubiéramos podido disfrutar de  esta difícil, intensa,  apasionante, trepidante, a veces posible, otras veces imposible… historia de amor que en algunos momentos parece de todo menos de amor.
Digo que parece de todo menos de amor porque los personajes que aquí nos vamos a encontrar no son los típicos caballeros andantes o príncipes azules, tiernos, dulces, valientes y cuya misión no es otra que salvar a la típica damisela en peligro, damisela de la que se enamoran profundamente no teniendo ningún reparo en reconocerlo, tanto a sí mismos como ante el resto del mundo.
Hay veces en que es bien cierto que  alguna de las damas de esta historia, necesitan  que alguien las rescate por diversas razones y motivos, quizás de sus propios sentimientos  o de su propio orgullo herido. Cierto es también que aunque  haya momentos en los cuales algún que otro personaje  de nuestra historia, se comporte como ese caballero andante que ha sustituido el caballo por un Jaguar o cualquier otro coche caro,  y la armadura por un elegante y carísimo traje Italiano, no es así como nuestro protagonista va a seguir siendo en el resto de la historia, no es su tónica habitual de comportamiento.
Frente a este protagonista tan difícil y controvertido hay otro a quien sí le van esos rollos de caballero andante, de brillante armadura, que va por ahí rescatando a las damiselas heridas o dañadas de alguna manera. Este aprendiz de caballero, también de coche caro y elegantes trajes, le viene pisando los talones a nuestro protagonista ganándole poco a poco el terreno en esta misión de salvamento de una damisela que a veces no se comporta como debería hacerlo, o como se supone que debería, al enfrentarse a los distintos avatares que la vida le pone en su camino. ¿Cómo acabarán estos dos aprendices de caballeros? ¿Mal? ¿Terminarán entendiéndose? ¿Quién será el uno, o quién será el otro?

Como digo, aquí no vamos a encontrar superhéroes o a esos caballeros andantes de los que hablo, aunque en algún momento sí lo parezca. Muy por el contrario, aquí vamos a toparnos con personajes reales, demasiado reales, cargados de humanidad con todas las ventajas y desventajas que ella trae consigo: tragedia, secretos inconfesables, dolor, pérdida, rechazo, tristeza, alegría, fidelidad, infidelidad, traición, humillación, miseria, aceptación, desinterés, amistad, confianza, desconfianza, generosidad, amor… pero, sobre todo, un pasado, un presente y un futuro incierto marcado por ese pasado.
Manhattan Crazy Love no es una historia de amor convencional en donde las cosas transcurran fácilmente y de forma tranquila, superando algún que otro obstáculo durante el camino para poder llegar a ese final hermoso y ansiado que a todas nos gusta. En esta historia las cosas son difíciles,  complicadas desde el minuto uno. Empezando por la actitud de los personajes, quienes se niegan los sentimientos repetidamente, tanto a sí mismos como a los demás, con el fin de no sufrir el dolor del rechazo.
Katie y Donovan colisionan brutalmente en un momento determinado de sus vidas, dando inicio a una historia de amor tan difícil como imposible…, por lo menos en apariencia. Su primer encuentro es explosivo, el trato que recibe Katie es injusto, hasta cierto punto humillante. A partir de ese momento, ese trato se va haciendo cada vez más insostenible; la colisión, como digo, es explosiva, tremenda… Ambos ponen patas arriba la vida del otro, trastocando su actitud o filosofía de vida, aunque ninguno de los dos quiera dar ese primer paso o ese brazo a torcer necesario para poder llegar a un mínimo de entendimiento. Un entendimiento que en un momento determinado parece va a tener lugar en un sitio frío, aséptico, carente de sentimientos, del cual no diré su nombre porque ya lo descubriréis, de una manera muy poco ortodoxa… ¿Llegarán a entenderse allí, o seguirán colisionando una y otra vez?
Se lleguen a entender o no en ese lugar frío y aséptico, hay otros momentos hermosos, si cabe, en donde se dan todos los ingredientes perfectos para lograr ese entendimiento tan difícil entre ellos. La autora prepara el terreno cuidadosamente para que se produzca ese acercamiento, pero la terquedad de los personajes juega en su contra una y otra vez, sobre todo la terquedad de un Donovan que no es para nada un héroe romántico; más bien, a veces parece el villano de la historia.
A Donovan parece divertirle humillar a Katie constantemente, a la «pecosa», como él la llama.  Katie no parece dispuesta a dejarse avasallar por un hombre que en cuanto se le acerca pone de cabeza todas sus convicciones y propósitos. Unos propósitos que se hace cada día que pasa, con la firme convicción de llevarlos a cabo para luego quedar desarmada en cuanto Donovan entra en escena. ¿Qué extraño poder ejerce sobre ella que parece anularla en todos los sentidos?, ¿o quizás no?
Intentemos ahondar en el personaje de Donovan, aunque me va a ser muy complicado ya que es contradictorio, muy difícil de entender, muy difícil comprender por qué actúa de una manera en concreto una vez y otra y otra. La verdad es que conforme vamos avanzando en la narración, este hombre producirá más de un sentimiento encontrado en el lector, una diversidad de opiniones tan amplia como grande sea el número de lectores de la novela, y espero que sean muchos.  ¿Será que la actitud de Donovan es algo premeditada para alejar de él, de esa manera, a las personas que le aman, sobre todo a las mujeres?
Donovan es un hombre que huyendo de su propio pasado, de su propio yo, se ha hecho a sí mismo. Atractivo hasta la médula, «un rompe bragas», como dirían Katie y Lola, un hombre que utiliza ese atractivo para humillar, someter, utilizar y conquistar a todas las féminas que se ponen en su camino. Es, hasta cierto punto, un misógino para el cual las mujeres no son más que meros juguetes de usar y tirar. Es prepotente, incisivo, sarcástico, arrogante, hiriente en sus frases y comportamientos, un ser que humilla, que desprecia constantemente a los que tiene a su alrededor, sobre todo, como digo, a las mujeres. Un hombre que está convencido que es de este modo como debe actuar, porque en un momento de su pasado alguien lo obligó a ser así…, ¿o realmente es él quien se obliga, convencido de que no tiene otra forma de ser…, otra opción?
 Es un hombre que, realmente, se desprecia a sí mismo, de tal manera que refleja ese desprecio que siente hacia los demás. Un hombre que cada noche se recuerda el motivo de su desprecio, de su dolor. Un hombre que de haber vivido en otras circunstancias, habría llegado a ser encantador; un hombre que teme perder y que en el fondo está solo, completamente solo, sin más familia que sus dos amigos y su empresa. Un hombre que aparentemente está conforme,  a gusto con esa soledad hasta que un buen día Katie aparece en su vida para ponerla completamente del revés, para demostrarle algo, para hacer algo que solo leyendo el libro descubriréis.
Aunque, en realidad, todas las que habéis leído Canciones… ya os haréis una idea de cómo puede llegar a ser este personaje, arquetipo de las novelas de esta autora, pues en cierto modo nos recuerda a Riley, protagonista de la anterior trilogía que se desarrolla también en la Isla de Manhhattan, lugar por el que Cristina Prada parece tener especial predilección.

Donovan vive obsesionado por un pasado que poco a poco vamos adivinando y descubriendo en el transcurrir de la historia. Vive, por así decirlo, en una lucha continua porque no quiere que se repita algo que le sucedió en ese misterioso y doloroso pasado, sin ser consciente de que con su actitud cínica, prepotente, confusa, inesperada…, está cometiendo los mismos errores, siguiendo ese mismo camino aunque él actúa de manera más elaborada, pero igual de agresiva para la persona que tiene que estar conviviendo de algún modo con él, compartiendo su día a día en su casa o en el trabajo.
 Cuando conoce a Katie no es diferente con ella como con el resto de las mujeres, sino más hiriente, incisivo y arrogante si cabe, lo que nos lleva a pensar que es su modo de luchar contra aquello que ha comenzado a sentir nada más verla, algo que su mente consciente sabe que existe, pero contra lo que lucha con todas sus fuerzas, de la única manera que sabe, de ahí quizás su actitud en cierto momentos; actitud que nos hace enfadar un poquito. Esto justificaría también la cantidad de cosas raras que hace para mantenerla a su lado, al tiempo que la rechaza una y otra vez con la palabra, con los gestos. Es. como digo, un personaje totalmente contradictorio, confuso, ¿logrará por fin aclararse él mismo para poder así aclarar a Katie las cosas que hace o dice? O muy por el contrario, ¿seguirá volviendo loca a una Katie que se desespera, se rompe, se cae, se levanta y vuelve a empezar?
Realmente, el personaje de Donovan está hecho para que pensemos de él todo lo que el lector va pensando minuto a minuto mientras va leyendo, pero también para que a veces, tal y como dice Katie, nos resulte divertido, tremendamente sexy… y excitante. Es un hombre que desespera, saca de quicio, nos imbuye sentimientos contradictorios, nos manda mensajes difusos, confusos. Podemos decir que tiene una bipolaridad extraña, porque pasa de tener momentos tiernos, muy dulces, a ser un completo gilipollas al minuto siguiente. Es un personaje que en muchos momentos de la historia es total y profundamente odioso, que utiliza a las mujeres para su placer y luego las despide con un simple lárgate.
Con Katie es igual, no tiene una manera diferente de tratarla, muy por el contrario, lo hace aun peor si esto puede ser. Le hace daño  en muchos momentos del libro, la rompe, la destroza, la daña, no la quiere a su  lado pero tampoco lejos de él.  La echa, le dice que se vaya para al minuto siguiente cambiar de actitud, es loco e imprevisible, nunca sabes por dónde te va a salir.
Le molesta que ella salga con otros hombres o que estos la toquen siquiera, cuando él… puede que no le devuelva esa fidelidad que le exige… o puede que tal vez sí, eso solo lo sabréis leyendo Mahhattan Crazy Love.
En este orden de cosas, hay dos o tres momentos del libro en que Donovan consciente o inconscientemente de lo que hace o deja de hacer, daña a Katie profundamente, negándose al mismo tiempo a sí mismo unos sentimientos que están ahí, y negándoselos también a la propia Katie. El problema principal es que Donovan no reconoce esa relación, aparentemente claro,  porque creo que en su fuero interno se está dando cuenta de lo que ya es obvio para los demás y huye de ello haciendo cosas estúpidas equivocadas, erróneas. ¿Las hará de forma consciente o inconsciente? La repuesta a esa pregunta es el quid de muchas cuestiones que se va planteando el lector a medida que avanza en la lectura.
Donovan no quiere amar ni ser amado, ¿o tal vez sí a pesar de que luche contra ello?, ¿puede que lo esté pidiendo a gritos sin ser consciente de ello?, ¿piensa quizás que no se lo merece, o simplemente tiene miedo al rechazo?
No pretendo excusar aquí un comportamiento que quizás no tenga excusa, pero sí romper una lanza a favor de Donovan puesto que hay que analizar su actitud desde el punto de vista de un personaje controvertido, complicado, confuso, que actúa como un niño pequeño cuando ve que tiene al alcance de su mano algo que piensa que no puede tener.
Es muy difícil llegar a ser arbitrario en esos tres momentos del libro a los que me he referido antes, en los cuales, a mi modo de ver, la reacción de Katie deja mucho que desear, ya que de algún modo le hace el juego a Donovan… ¿O quizás simplemente está luchando por él? ¿Katie actúa como  él espera que actúe?, ¿es  al final  demasiado débil y acaba cediendo ante un Dónovan irresistiblemente atractivo y seductor?
 Cuando ya estamos más que desesperadas porque ellos dos lleguen a un entendimiento… parece que este llega por fin. En dos momentos concretos del libro da la sensación  de que, por fin,   van a iniciar una relación más convencional, más real, poniéndole nombre.., .pero cuando, como digo, parece que esto va a suceder, el pasado de Donovan  vuelve a él de nuevo, azotándole con fuerza,  obligándole al final a hacer la mayor estupidez de su vida. Mientras vamos avanzando nos preguntamos la razón de por qué es así, porque tiene que tener una explicación, ya que la autora no pondría como protagonista a un personaje tan… anti todo, de no ser por algún motivo. Su amigo Jackson le dice a Katie, en un momento determinado, algo inquietante sobre Donovan Brent, algo que nos hace seguir leyendo de manera más intensa, no dejándonos despegar los ojos del libro ni un solo momento pero, como dice Jackson, es algo…que no me corresponde desvelar a mí, sino al mismo Donovan a través de las líneas que conforman esta historia. Porque, realmente, Donovan tiene un pasado, un pasado que le marca definitivamente en su vida diaria, en su trabajo, en sus relaciones con las mujeres, impidiéndole ser una persona normal y corriente, obligándole a ser el antihéroe que en muchos momentos puede llegar a ser. En este sentido podemos decir que Donovan es un personaje débil, aunque no lo parezca por la seguridad y convicción con la que aparenta moverse por el mundo. Pienso, sin duda alguna, que Katie, al final, es la fuerte de la pareja, aunque en un principio nos parezca el efectivo más débil y sin ninguna posibilidad ante la fuerza de carácter de Donovan Brent.

Vamos con Katie Conrad, «Pecosa» para los amigos, o más bien para una persona en concreto, quien ya nada más conocerla le dedica ese apelativo que lejos de ser cariñoso resulta en un principio insultante a Katie.  Donovan le hace daño una y otra vez, cosa que desde luego, a mi modo de ver, resulta humillante, insultante e imperdonable; sin embargo, ella las perdona tantas veces como él la daña en nombre de ese amor,  convencida de que Brent actúa así por algún motivo oculto, que en realidad lo que necesita es que luchen por él, que lo está pidiendo a gritos con su actitud a veces de niño pequeño y malcriado. ¿Será la apreciación de Katie la correcta?, ¿Donovan, al final, necesitará, pedirá a gritos esa redención? ¿Se la merecerá, aunque sus actos en algunas ocasiones provoquen en el lector rechazo y odio hacia él? ¿Será que con esa manera de actuar, Donovan está pidiendo a gritos que alguien lo encauce en el camino correcto, que alguien le demuestre que la vida no es como piensa que es?

 Katie Conrad, a mi modo de ver, es una mujer que hasta que Donovan Brent entra en su vida era  independiente, fuerte, capaz de hacer cualquier cosa para ayudar y proteger a los que ama, iniciando batallas que elige mal según el parecer de algunos, pero que para ella son batallas lícitas, motivos por los que vale la pena luchar. Cuando Donovan entra en su vida, esta se pone patas arriba y todo su mundo se trastoca, se vuelve débil ante su presencia a pesar de que una y otra vez intenta enfrentarse a él. Ella puede tener mil y un motivos para no aceptar algo material o para no hacer alguna cosa, pero al final cae embrujada por el hechizo de un hombre que no solo la cautiva con la mirada anulándola por completo como ser humano, sino que la chantajea emocionalmente para conseguir de ella lo que quiere. Incluso perdonarle aquello que es imperdonable.
Cuando comienza el libro nos encontramos a una Katie fuerte, valerosa, que se está enfrentando a una situación peliaguda en su vida y lo está haciendo con valentía, con decisión. Es una persona que vive según un principio, inculcado por su abuelo: de ser fiel, leal a sí misma y a los demás. Sin embargo, tanto este principio como ella misma, su fuerza, su valentía, se pierden por el camino en aras de una relación por la que parece que solo apuesta ella, por miedo a perder lo que sea que tiene con Donovan.
Katie es terca, muy terca, pero hasta esa terquedad queda relegada a un segundo plano cuando Donovan así lo desea. Realmente, Donovan consigue de Katie lo que sea. Hay momentos en los que no se entiende la actitud de este personaje frente a un hombre que está claro que no la valora para nada, que la tiene como un juguete que puede utilizar a su antojo. Pero quizás sea esa misma terquedad de Katie la que le hace seguir junto a él perdonándole todo, enfrentándose a él, aunque las batallas están perdidas de antemano y eligiendo de nuevo su propia batalla que luchar. Puede que esa misma terquedad sea su arma más poderosa, la que provoque que vuelva a ser de nuevo esa mujer valerosa que es.  
Es tras un momento álgido en el libro cuando, tras un montón de sufrimiento, aparece de nuevo la Katie valiente que tiene una nueva guerra que ganar, porque al final no se trata de elegir mal o bien una batalla, se trata de ganar la guerra entera. Surge de nuevo esa Katie fuerte,  valiente que le echa un par de narices a la vida, aunque esté destrozada por dentro. Pero antes de este momento álgido ya hemos podido vislumbrar un poco de esa Katie luchadora, esa guerrera que habita en su interior. ¿Cuáles serán esos dos momentos?, ¿queréis saberlo? Pues a leer se ha dicho.
En algunos momentos de la historia pensamos que Katie es tonta por dejar que Donovan haga con ella lo que quiere, o que después de un momento tierno, mágico e íntimo, ella tome decisiones a destiempo o en el momento menos oportuno,   aun a sabiendas del coste que la va a traer, pues sabe de sobra cómo va a reaccionar Donovan. Un Donovan que se hace odiar cuando actúa como actúa o hace lo que hace tras estos momentos íntimos y llenos de ternura. Realmente, Donovan es desesperante por no decir otra cosa, demuestra una y otra vez que es un niño pequeño empeñado en destruir lo único bueno que tiene en su vida porque no es capaz de asimilar o aceptar las cosas, o aceptándolas reniega de ellas. Personalmente, y esto es solo una opinión, creo que Katie en esos momentos en que tiene que decidir qué hacer, toma la decisión equivocada ante un Donovan que no está dispuesto a ceder.
Alrededor de estos personajes principales confluyen otros que tienen más o menos peso en la historia, influyendo  de una manera o de otra en este relación/no relación tan atípica.
 Empecemos por las amigas de ella.
Vamos a hablar de un personaje que a mi particularmente me encanta: Lola, su hermana, amiga y compañera; de esas que conoces de toda la vida y por las que darías todo lo que tienes e incluso más. Lola es un personaje muy particular y especial que por hacer a su amiga «un favor» es la causante o el detonante de todo lo que ocurre después. Lola es imprevisible, inesperada, fiel, buena amiga, alegre, tiene una actitud muy optimista ante la vida, aunque soporta también muchos desplantes y humillaciones por parte de Donovan por una razón que tenéis que descubrir vosotras mismas. Solo os diré que la relación entre Lola y Donovan es también un poco explosiva, pero que en el transcurso de la historia, puede, solo digo puede, que ambos lleguen a un punto intermedio. ¿Será, al final, Lola cómplice o verdugo de esta relación? Lo cierto es que no voy a hablaros más de este personaje porque quiero que poco a poco, mientras leáis, lo descubráis por vosotras mismas. Lola merece la pena, os lo aseguro, y pobre favor le haría al personaje si os digo algo más de él.

Tenemos también a Mackenzie y a Harper, dos compañeras de trabajo con las que entabla una bonita amistad, con las que va a protagonizar algún que otro momento divertido del libro que sirven para relajar de un modo u otro la tensión que la misma autora crea mientras avanza en la narración. También en algún momento puede que ambas, junto a Lola, sean cómplices de la relación, o luchen junto a ella para conseguir… lo que parece imposible.
Hay un momento en particular que a mí me gustó mucho en donde Lola y Katie le dan a Donovan justo su merecido después de haber actuado de manera estúpida, una de tantas veces en que lo hace. Ese momento es tan único, divertido y original que ya os daréis cuenta cuando lleguéis a él, no puede pasar desapercibido… imposible. He de añadir que Lola tiene algún que otro momento igual de divertido y original.
Luego están Jackson y Colin, los amigos y socios de Donovan. Los tres son amigos desde que coincidieron en la universidad y juntos han fundado la empresa de la que hoy son dueños. Una norma no escrita entre ellos, pero muy importante, es que ninguno manda más que el otro, sino que los tres son iguales, con los mismos derechos y la misma voz de mando, pues lejos de ir en contra de las decisiones estúpidas de Donovan en un momento dado, las apoyan. Puede decirse que Colin y Jackson son todo lo contrario a Donovan, corteses, amables, educados, tratan a Katie de una manera muy diferente a como lo hace su amigo, agregándola al grupo de un modo natural. En cierto modo podríamos decir que, por un lado, puede que sean esos caballeros andantes de los que hablaba más arriba, pero al mismo tiempo creo que son igual de cínicos e hipócritas en lo que a las relaciones con las mujeres se refiere. En este sentido, y esto va como una indirecta muy directa para la autora, creo que ambos deberían tener su propio libro con su propia historia.
Pero sigamos con ellos, ya que los tres son amigos inseparables, sinceros los unos con los otros. De esos con los que puedes tener un acalorada discusión en un momento determinado para, al minuto siguiente, irte de copas con ellos, con todo solucionado. No hacen falta excusas entre ellos o darse explicaciones.
Jackson y Colin  saben reconocer y darse cuenta de los sentimientos de Donovan incluso mucho antes que él los quiera asimilar, haciendo todo lo posible para que esta relación llegue a buen puerto, porque saben que es buena para Donovan. Es por eso que aceptan sin protestar todas las decisiones que él toma en cuanto al trabajo y futuro de Katie en la empresa, aunque estas decisiones no tengan ni pies ni cabeza, ni modo de sostenerse. Es por eso también que le recriminan y reprochan su actitud cuando esta es errónea, alocada e injusta. Es precisamente  Jackson el que intercede ante Katie cuando todo parece estar derrumbándose, y  el que en un momento determinado pone a Donovan  contra las cuerdas de un modo, si me apuráis, brutal, uno de los momentos álgidos del libro que implican algo importante, un antes… y un después… ¿O puede que todavía tras este momento falte… algo más que aclarar? ¿Falte una decisión que tomar?
Dejo para el final a Brodie, un personaje que a mi modo de ver se merece mucho más de lo que obtiene, aunque el primer encuentro con Katie sea cuando menos peculiar, él es quien la lleva por primera vez al Arquetipe, un club muy particular que solo podréis descubrir leyendo la historia. Brodie es un personaje sincero, cariñoso, leal, todo lo contrario de Donovan, en quién despierta los celos una y otra vez sin quererlo, ya que parece que a nuestro protagonista  no le gusta ver a Katie con él,  sin ser consciente de que Brodie solo coge lo que Donovan ha rechazado y roto para intentar recomponerlo. Brodie, en cierto modo, sí es ese caballero andante que esperamos que salga en la historia, un caballero con un coche caro como medio de transporte y un traje italiano como vestimenta. Repito estos dos conceptos de coche y trajes caros porque es algo que la misma autora menciona en el libro en un momento determinado, al describir la manera de actuar de alguno de nuestros personajes en un momento en concreto. Pero volviendo con Brodie, diré que es  un hombre al que deseamos todo lo mejor en la historia, aunque este «todo lo mejor» puede que no sea Katie…, o quizás puede que sí. ¿Cómo será el futuro de este personaje y su papel en la historia?
Cristina Prada nos cuenta esta  historia en primera persona, más concretamente desde el punto de vista de Katie Conrad, lo que nos priva de saber el porqué del comportamiento de Donovan en algunos momentos del libro, bueno… quizás en todos los momentos del libro. Esto, lejos de parecer contraproducente es un aliciente para que el lector quede inexorablemente enganchado a sus páginas, intentando descubrir la verdadera razón oculta que hay tras el comportamiento de nuestro protagonista. Esto, sumado al lenguaje empleado, a su forma de escribir, rítmica, con ascensos y descensos en la narración, hacen de la lectura una experiencia única.
Los personajes de Cristina, sobre todo los masculinos, no son personajes planos, muy por el contrario, tienen vida propia, decisiones tomadas de modo consciente o inconsciente, cosa que dejo a juicio del lector. Son imprevisibles, inconstantes, no sabes por dónde te van a salir de un minuto a otro. Nada más aparecer, su actitud indica conflicto, lo que provoca que al lector se le despierte de inmediato el interés hacia él, manteniéndolo atento y expectante. Si todos estos personajes no tuvieran un pasado que los marca del modo en que lo hace, no podrían ser las personas que son en el momento en el que transcurre la novela o, en alguno de los casos, la que podrían llegar a ser si no se empeñasen una y otra vez en luchar contra ello… ¿Podrán dejar el pasado atrás?

La manera en que está narrada la novela despierta en el lector inquietud, desasosiego pues, como he dicho arriba,  Cristina intercala momentos de gran tensión  con otros que quizás sirvan para descargar el ambiente, pero que contribuyen a crear tal expectación que uno no puede parar de leer para conseguir llegar a la parte más importante de la cuestión. Esto es bueno a mi modo de ver, pues es algo que, como ya he dicho, provoca en el lector una incapacidad total y absoluta de abandonar la lectura porque necesita avanzar lo más rápido que pueda sin perderse, eso sí, el más mínimo detalle. Porque necesitamos llegar al meollo de la cuestión, a   la razón de por qué Donovan actúa como actúa, su terrorífico e inquietante pasado.
¿Será ese pasado lo suficientemente poderoso y horrible como para justificar el comportamiento que Donovan ha tenido durante toda la historia?
¿Merece Donovan el perdón por todo lo que ha hecho?
 ¿Se merece Donovan una mujer como Katie. o viceversa?
 ¿Podrán los traumas del pasado quedarse donde deberían estar para lograr la conquista de un futuro, para ganar esa guerra abierta contra los sentimientos de Donovan que Katie libra sin cuartel?
Todo esto lo podréis averiguar en esta intensa historia. Solo deciros que al final… si queréis saber ese final… no perdáis tiempo, poneros a leer, Manhattan Crazy Love y así podréis contestar a una última pregunta: ¿podrán sus actos del final conseguir la redención total ante los ojos de Katie, ante los de sus amigas y resto de interactuantes en esta historia?
Ánimo, chicas, que no cuesta tan cara. Solo tenéis que ir a Amazon, activar la compra en un click y empezar a leer, no es tan difícil, ¿verdad?

SOBRE LA AUTORA:
Cristina Prada tiene 30 años y vive en San Fernando, una pequeña localidad costera de Cádiz. Casada y con un hijo, siempre ha sentido predilección por la novela romántica, género del cual ha devorado todos los libros que caen en sus manos.

Tiene tres grandes pasiones la escritura, la literatura romántica y la música. Algo que se ve reflejado tanto en su anterior  Trilogía Todas las canciones de amor, como en este nuevo libro.


4 comentarios:

  1. Perfectamente explicado ,me ha encantado tu reseña coincido es una historia que hay que descubrir en cada página

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    1. Muchísimas gracias Tiare, me alegra mucho de que te haya gustado. Ha sido un lujo enorme poder leerla antes que nadie, gracias a la confianza que Cristina deposito en M Luisa y en mi. Y, por supuesto, ha sido todo un placer poder reseñarla.

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  2. Madre mía que reseña lo empiezo a leer este noche!!
    Muchas gracias!
    (te invito a que te pases por nuestro blog).

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    1. Hola Hele, me alegro de que te haya gustado y, sobre todo de haberte incitado a leer un libro que es muy bueno, con una historia muy hermosa,
      Encantada de pasar por vuestro blog ¿me darías el enlace?

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