RESEÑA DE "EL LÍMITE DEL DESEO" DE AZAHARA VEGA





EL LÍMITE DEL DESEO
AUTOR: Azahara Vega
GÉNERO: Romántica/erótica/ paranormal
PUNTO DE VENTA: Amazon

SINOPSIS:
Uziel es un demonio que tiene como única misión: corromper las almas de los hombres. Es un Recolector que ve como toda su vida peligra al no llegar al cupo de almas de ese mes. Le van a condenar al "Paraíso", la prisión de alta seguridad del Infierno, a no ser que entregue a los jefazos un alma que valga la pena. ¿Y qué alma más pura que la de una desquiciante y hermosa mujer? ¿Un ángel por su libertad?

Damaris es un ángel que anhela vivir como los humanos a los que protege, pero ahora lo que más desea es dejar de ser el ángel de la guarda de Uziel, un mujeriego al que odia con toda su alma y del que no debería sentirse atraída.

El destino de los dos cambiará para siempre cuando se encuentren.

Después de todo, no todos los días un demonio se entera que tiene un ángel de la guarda con un cuerpo de infarto embutido en cuero negro y con muy mala ostia, además del mejor par de tetas del Universo.

¿Ángel o demonio? ¿De qué lado estarás? La línea que separa el bien del mal es muy fina, ¿te atreves a traspasarla?


MI OPINIÓN  PERSONAL

Cuando el cielo y el infierno se enfrentan pueden ocurrir varias cosas: la más evidentes son las chispas que surgen entre ambos mundos y cuya onda expansiva se siente a miles y miles de kilómetros;   pero puede que uno de los dos salga vencedor; que ninguno de los dos venza o que hallen un término medio en el cual convivir y limar asperezas. Que aprendan el sentido del sacrificio, que entiendan que el límite entre el deseo y el amor es una línea tan fina que… puede que no se distinga bien.
El Límite del deseo, de Azahara Vega, es el primer libro de la saga Ángeles caídos. Una historia diferente a lo que he venido leyendo hasta ahora, con la que he disfrutado mucho; una historia de amor complicada y no exenta de dificultades, una historia que… no es de este mundo.
Como digo, es la primera vez que reseño un libro de este género, a caballo entre lo romántico y lo paranormal; en donde los buenos no son tan buenos, los malos no son tan malos y al final, el punto intermedio es la mejor baza.
Un punto intermedio que se refleja en un lugar muy concreto llamado La biblioteca, una especie de purgatorio en donde nada ni nadie podrá hacer daño a todos los que se refugian allí, un lugar en el que estar a salvo de todos y de todo… o al menos aparentemente.
La autora, en este libro, plantea un concepto clave para entender a la mayoría de los personajes de esta historia. El concepto de que ni el cielo es tan bueno, ni el infierno tan malo. Que siempre hay un término medio en donde habitamos la mayoría de los seres, seamos humanos o no.  Pienso que ese término medio se plasma, como ya he dicho, en ese lugar llamado La biblioteca. Creo, sin lugar a dudas, que La biblioteca es un protagonista más de esta historia, aunque sea un lugar y no un personaje. Incluso me atrevería a decir que no es solo uno de los protagonistas, sino la protagonista por excelencia,  porque es un elemento tan imprescindible en la trama que merece ocupar un lugar en esta reseña o en cualquiera de las que se hagan de este libro.
La biblioteca es una especie de purgatorio, un lugar donde tanto demonios como ángeles caídos pueden ir a refugiarse cuando tienen algo que ocultar, o deben responder ante aquellos que ya les han castigado. Un sitio donde pueden eludir ese castigo. La biblioteca, como ya he dicho, es el refugio para aquellos que huyen de algo y Damaris se va a ver tan sorprendida como desbordada al encontrar allí… algo que no se esperaba. ¿Qué es eso que se encuentra? O quizás la pregunta sea: ¿A quiénes se encuentra?

Como digo, es un lugar donde, junto con el resto de demonios y ángeles caídos de la historia, Damaris y Uziel pueden esconderse, huir de su propio destino, eludirlo, engañarse a sí mismos y engañar de paso a los demás. Mientras tanto, el uno como el otro, fraguan en sus mentes la manera de deshacerse de la pequeña «molestia» que tienen al lado. Porque ambos traman un plan para deshacerse de esa «molestia», o lo que es lo mismo, deshacerse el uno del otro. La cuestión es ¿podrán llevarlo a cabo cuando sus sentimientos se desencadenen y pugnen por salir a la superficie? ¿Serán capaces de sacrificarse el uno por el otro? ¿Harán ese sacrificio en nombre de un amor que los apuñala desde el principio, aunque ellos tarden en darse cuenta? ¿Sabrán cruzar esa fina línea que existe entre el deseo y el amor? ¿Llegarán a encontrar ese límite? ¿Sabrán reconocerlo y obrar en consecuencia?  ¿Sabrán entender que, a veces, el amor requiere sacrificio?

Damaris y Uziel, nuestros dos personajes protagonistas, se mueven en mundos distintos pero a la vez iguales entre sí. Dicen que los extremos se tocan, y en este caso no puede ser más cierto. Las normas del cielo son muy estrictas y frías.
El infierno tiene unas normas más livianas, más cálidas, pero, sin embargo, cuando hay que castigar ambos son implacables; como implacable, frío y cruel es el lugar donde acaban aquellos demonios que, como Uziel, han transgredido la norma o no han cumplido con su misión. Un lugar llamado Paraíso, sin lugar a dudas otro gran protagonista de la historia, aunque nunca se materialice y solamente se hable de él. El Paraíso es un sitio a donde van a parar todos aquellos demonios que han transgredido las normas. Un lugar desolado, del cual es complicado salir y si lo haces…, no lo haces del mismo modo, de la misma manera. El Paraíso es, por decirlo así, más que protagonista en sí, el antagonista de esta historia, algo tangible que está ahí, amenazante, esperando a engullir a Uziel o a cualquiera que le toque ese castigo. Es una prisión sin barrotes,  un lugar que hay que evitar a toda costa. Uziel ha sido castigado a él. ¿Qué será lo que tramará para eludir ese destino?
El cielo de Damaris y el infierno de Uziel son dos mundos que chocan, en donde las normas de los más buenos son tan estrictas que producen agobio, ahogo, sensación de esclavitud; al contrario, las normas de los malos son menos estrictas, más dúctiles, pero el castigo infringido por romperlas es igual de cruel y terrible.
Algunos de los personajes, secundarios o no, que interactúan con nuestros protagonistas en esta historia, no son otros que aquellos ángeles caídos en esa batalla legendaria que enfrentó el Bien y el Mal, tras la cual nacieron dos polos opuestos: el cielo y el infierno. Os va a sorprender, estoy segura, los nombres que se barajan en la historia, los nombres de ángeles que nunca pensamos que pudieran llegar a caer. Por esa razón, no voy a dar sus nombres cuando hable de ellos, porque tenéis que descubrirlo por vosotras mismas.  Pero estoy segura de que lo que más os va a impactar es el nombre, cuando este sea revelado, de la compañera eterna de uno de esos ángeles, del director de La biblioteca ni más ni menos.
Porque sí, mi queridas lectoras, habéis leído bien, a  pesar de que es de suponer que el ángel caído, o los pequeños o grandes diablos que componen ese infierno en el que viven, no pueden amar ni sentir nada más que odio, esto no es cierto. Para la increíble mente de esta autora, estos seres demoniacos son capaces de amar hasta el punto de sacrificar su propia esencia por ese amor, todo lo que son… Aman hasta el punto de caer en nombre de ese amor, sacrificando en el proceso su propio corazón. El problema principal es que no todos nuestros personajes aceptan de igual modo ese destino, incluso alguno de ellos lo va a disfrazar de deseo puro y simple, se engañan a sí mismos  mientras en su cabeza se fragua la traición, una manera de escapar de eso que sienten…, de su destino. ¿Serán capaces de llevar a cabo esa traición?, ¿o acabarán sacrificando en el proceso, como todos los demás, su corazón y su alma?


Como ya habéis podido adivinar, nuestros protagonistas no son personas corrientes y normales, son un ángel y un demonio. Un ángel de la guarda cuya misión es proteger a un demonio prepotente, mujeriego, orgulloso y desesperante. Dos seres diametralmente opuestos, dos voluntades que chocan con un estrépito impresionante una y otra vez; dos seres aparentemente enemigos pero que, en el fondo, no son tan diferentes… En realidad, están hechos el uno para el otro.  Se puede decir que Uziel es la horma del zapato de Damaris, y viceversa; algo así como el yin y el yang. Dos seres que, condenados a entenderse, tendrán que hallar su propio equilibrio…, hallar ese límite, esa línea imaginaria en donde convivir.
Pero vayamos analizando poco a poco a los personajes, empezando por Damaris.
Damaris es un ángel de la guarda encargada de proteger a un humano hasta su muerte, momento en que le dan un nuevo destino, un nuevo protegido por el que velar. El problema surge cuando este protegido que le encomiendan es alguien que, además de no dejarse proteger, es exasperante, prepotente egocéntrico y, sobre todo, un mujeriego que no trata a las mujeres como se las debería de tratar, o al menos esto es lo que piensa nuestro ángel. Damaris está hasta las narices de ver cómo usa por la noche a todas estas mujeres para luego tirarlas al día siguiente, está harta de ser testigo involuntario de todos estos tórridos encuentros. ¿Por qué razón le molesta tanto?, me pregunto yo.  ¿Le pasará a Uziel factura, en algún momento determinado, este aspecto de su carácter, esta actitud suya cínica y prepotente? ¿Estará ahí Damaris para salvarlo? ¿Podrá llegar a tiempo? Sean cuales sean las respuestas a estas preguntas, lo cierto es que algo sucede, algo imprevisto ocurre que los pone a ambos en el camino correcto.
Cuando Damaris y Uziel se encuentran por primera vez, ese encuentro es explosivo, tremendo; es el choque de dos voluntades no dispuestas a dejarse comer ni un poquito de terreno. Pero como digo, algo ocurre que lleva a Damaris a tomar una decisión transcendental, algo que en cierto modo no se puede hacer, son las normas del cielo, pero que ella, contraviniendo todo y a todos, hace. Actúa improvisando, por instinto, dando paso así al desarrollo de la trama de la historia. Y, como digo, ese primer encuentro es explosivo.
Damaris es un personaje fuerte, muy fuerte, no va de víctima por la vida, sino todo lo contrario, y es capaz de exasperar hasta al demonio más pacífico… si es que este existe en algún lado de este mundo en el que nos movemos gracias a la autora. Damaris es una protagonista digna de su oponente, al cual hace frente de una manera bestial, es hasta cierto punto exasperante, no calla ni debajo del agua y es capaz de sacar de sus casillas a cualquiera, incluso al tosco, arisco e iracundo guardián de La biblioteca. Es valiente, decidida, imprevisible y, al mismo tiempo, tierna; débil en ciertos momentos y muy fiel, tan fiel que es capaz de la mayor entrega posible que se puede dar y, de hecho, hay un momento en la historia en que así lo demuestra.
La verdad es que hacía mucho tiempo que no me reía tanto como lo he hecho con los encuentros y desencuentros de esta pareja. Puede decirse, en este sentido, que es una comedia de enredo, ya que en ciertos momentos la rueda del destino lía tanto las cosas que vuelve locos a nuestros personajes. Pues en un momento determinado y a causa de una orden expresa del director de La biblioteca, Damaris se ve obligada a hacer algo que causa en Uziel rabia, confusión, malos entendidos, etc.
Damaris  es lo que yo llamaría una rebelde sin causa. Ha vivido toda su vida de ángel obedeciendo sin protestar las normas establecidas, pero añorando al mismo tiempo… algo más. Damaris es alguien que, en cierto modo, vive subyugada por algo en lo que cree o en lo que la han hecho creer. Alguien que desea escapar de su vida tal y como la tiene planteada, ¿lo logrará? ¿Será Uziel su vía de escape?
Cuando de pronto se ve atada a un nuevo protegido, un protegido muy peculiar, alguien que la exaspera y le hace sacar algo de sí misma que ni siquiera sabía que existía, es entonces cuando, lejos de aceptar ese destino ni la labor que la han encomendado, se rebela contra él. Lo hace de una manera muy peculiar, tramando algo a la desesperada con la ayuda de uno de los ángeles caídos que viven en La biblioteca. Un personaje comodín, con su relativa importancia en la historia, al que ella conoce de antes.
 Damaris es un ser incorpóreo que aparentemente no puede tener sentimientos, su labor se limita a velar por su protegido hasta la muerte de él. El problema se le plantea cuando su protegido no puede morir; cuando se ve encadenada a ese demonio desquiciante de por vida; cuando ella, sin saberlo, siente una fuerte atracción hacia él incluso desde su ser incorpóreo, etéreo. El problema surge cuando ella no entiende lo que está pasando, porque sus reacciones están muy lejos de ser angelicales. ¿Llegará por fin a comprender qué le está sucediendo y a aceptar su destino? ¿Cuál será, por cierto, ese destino?
Sea cual sea, es algo que averiguareis leyendo la historia. Lo cierto es que Damaris está condenada a entenderse con Uziel de una manera o de otra, pero, como he dicho, es una rebelde y por rebeldía llegan a una especia de tregua, a un acuerdo mientras en el interior de Damaris se está gestando algo así como la traición. Puede que os parezca que repita muchas veces este concepto de traición, realmente así es, pero es un concepto de mucho peso en la historia, algo que entenderéis cuando la leáis.
Damaris necesita desligarse de ese ser, de ese demonio que la saca de sus casillas, dejar de ser su protectora y mientras lo consigue o no se alía con él y juntos se encaminan hacia ese lugar especial llamado La biblioteca. Una biblioteca regentada por un ángel caído muy especial del cual hablaré un poco más abajo y vigilada por alguien… muy particular, que también merece su sitio en esta reseña.
Vamos ahora con el irreverente, desquiciante, exasperante, sarcástico, traicionero, manipulador, sexy, mujeriego, conquistador… Uziel, el cual, por pasarse más tiempo entre las faldas de una mujer que haciendo su trabajo corrompiendo las almas de los mortales, ya que es un demonio recolector,  está a punto de ser castigado yendo al Paraíso,  esa  especie de cárcel demoníaca de alta seguridad y de la cual los demonios no salen demasiado bien parados.
Como ya he dicho arriba, Uziel es un demonio recolector de almas, al cual tiene que proteger Damaris. Es, por así decirlo, otro rebelde sin causa, alguien que huye de sí mismo, de su propio pasado, escondiéndose bajo una falsa apariencia. Dicen que todos los demonios tienen una pareja eterna a la cual están destinados y que desde el mismo momento en que ambas se encuentran ya nada ni nadie podrá detener ese sentimiento irreverente llamado amor. El problema es que Uziel se engaña a sí mismo. Desde el primer momento en que se encuentra con Damaris, su mundo se descoloca. Hay que decir que ese encuentro tiene lugar tras un suceso como consecuencia del cual Damaris se ve obligada a adoptar una apariencia humana, corpórea y se aparece ante Uziel vestida de cuero negro cual dominatrix dispuesta a comerse a todo y todos.
Ella no es consciente de su potencial ni de lo que despierta en nuestro demonio nada más verla. Uziel sí es consciente de que la desea y, llevado por ese deseo, es capaz de cometer la mayor equivocación de su vida: una traición a cambio de la cual el podrá librarse del Paraíso. Pero lo cierto es que está huyendo de ese sentimiento que no desconoce, pero del que no tiene buen recuerdo.
Este suceso del que hablo y que los pone a ambos en el mismo camino, tiene lugar nada más empezar el libro, algo impactante que contribuye a despertar la atención  de lector ya desde ese mismo momento. ¿Qué será lo que sucede para que Damaris tenga que adoptar una decisión tan drástica, contraviniendo así alguna que otra norma celestial?
Pero volvamos con Uziel. Nuestro exasperante demonio no es un héroe romántico por excelencia, él no se sacrificará jamás por la persona amada, porque eso no entra en sus esquemas… ¿O puede que sí se sacrifique de alguna forma al final? En cualquier caso, nunca esperes de Uziel palabras bonitas ni promesas eternas de amor. Pero si lo miramos bien… hay muchas formas de decir te quiero y Uziel lo grita a los cuatro costados, a pesar de que lo disfraza de deseo contenido intentando huir tanto de él como del Paraíso de la mejor manera que sabe, fraguando de este modo en su mente su propia traición.
Pienso que para un demonio, sobre todo uno como Uziel, no le cuadra decir esas dos palabras, pero está claro que desde el momento en que la ve la desea, y la sigue deseando contra más pasa el tiempo, a pesar de que, como digo, en su mente se fragüe la traición para huir de ese sentimiento que reconoce pero no quiere aceptar porque, en el fondo, le atemoriza.
Además, por mucho que intenta ligar en algún momento determinado de la historia, él  no consigue excitarse como lo hacía antes; está claro que desde que la ve, solo existe ella. Aunque él se lo niegue una y otra vez
Buena prueba de ello nos lo da un momento determinado del libro cuando sucede algo inesperado mientras él intenta, como siempre, llevarse a la cama a todo el que lleva faldas. ¿Qué será eso que ocurre?  Para averiguarlo solo tenéis que leer, porque os puedo decir que en ese momento exacto, para él todo se vuelve del revés. Lo cierto, y esto son palabras de la autora, es que el amor se demuestra con actos y hechos no con palabras, que esas se pueden decir en momentos muy precisos y luego incluso arrepentirte de haberlas dicho.
En ese sentido, hay otro momento álgido de la historia, ya casi al final, en el que nuestro demonio hace algo que lo cambia todo; algo que significa aceptación. En realidad puede que sean los dos los que se van a demostrar con hechos, el uno al otro, ese amor, ¿o quizás no? ¿Qué será lo que sucede?  ¿Sacrificio o traición? Ese es, sin lugar a dudas, el dilema.  Solo os puedo decir que ese momento, como digo hacia el final del libro, es tremendo y altamente  explosivo.
La trama del libro, su hilo conductor, el argumento en sí, está muy bien trabajado y llevado, pero si hay algo que me gustó es un mensaje subliminal que la autora lanza. Un ángel puede llegar a rozar la oscuridad por amor al igual que un demonio puede llegar a rozar el cielo por amor. Buena prueba de ello, la tiene otro momento impactante del libro protagonizado por Damaris y Beltaine, de la cual ahora hablaré, en el que Damaris hace algo insospechado e insólito en un ángel; del mismo modo, un demonio puede llegar a encontrar dentro de sí mismo un corazón que entregará sin lugar a dudas por ese amor, por su pareja eterna.
Pero no solo se puede aplicar esto a Damaris y Uziel, nada de eso, pues en esa Biblioteca hay otros ángeles caídos que en su día rozaron esa oscuridad por amor y cayeron directamente en ella.
Uno de estos ángeles caídos es el director de La biblioteca, del cual no diré su nombre porque quiero que lo averigüéis vosotras mismas; ni tampoco el de su pareja eterna, porque os aseguro que os vais a quedar cuando lo descubráis, tan impactadas como yo. Pero sí os diré algo sobre el director: no os fieis de su apariencia porque es dañino y traicionero, no busca más que su propio beneficio. No voy a decir que vendería su alma al diablo, porque no en vano es un ángel caído. No nos podemos fiar de él en absoluto, a pesar de que ha creado en esa Biblioteca un purgatorio donde las almas perdidas pueden encontrar refugio. Él, realmente, ama a La biblioteca y lucha por su subsistencia; se enfada cuando esta es atacada por alguien y no ceja en perseguirlo hasta ejecutar su venganza. No podemos decir que sea un traidor, pero no duda en aliarse con los personajes más dispares para conseguir sus objetivos, así como tampoco duda en enviar hacia su propia muerte a alguien muy especial para él. La biblioteca, en cierto modo, es obra suya, su idea, su proyecto... y no duda en sacrificar incluso el tiempo que puede pasar al lado de su pareja eterna en favor de este lugar, pero sí os voy a revelar algo: el que sacrifique su tiempo con ella es algo que ambos tienen asumido ya que es el único personaje al que nuestro director le es absolutamente fiel.
Tenemos también otros protagonistas de la historia, otros ángeles caídos cuyos nombres ya iréis viendo. Uno de ellos será fiel amigo de Damaris, ayudándola en su objetivo: librarse de ese protegido tan molesto y prepotente que la desquicia.
Pero mención especial requiere el conserje de La biblioteca, su guardián, alguien que por orden de su director vigila a los demonios, procurando que todo marche bien y según las normas establecidas. Un ser  renegado, resentido y amargado de la vida que, por circunstancias y motivos que solo averiguareis leyendo, ha dedicado su vida al servicio del director, el cual no duda en utilizarlo una vez y otra para sus fines.
Mención especial requiere también Bethaniel, una demonio a la que Uziel conoce del pasado; orgullosa, posesiva, egocéntrica, que no admite un rechazo o un no por respuesta, alguien que nos hará enfadar y pasar por momentos tensos. Uno de los antagonistas por excelencia de esta historia, cuya relación con Uziel es importante para el desarrollo de la trama y para entender un poco más a nuestro demonio. Alguien que utiliza a las personas, sin ninguna moral dentro de la inmoralidad o moralidad impuesta en ese mundo.  Una mujer demonio sin escrúpulos, que solo busca su propia satisfacción y que, sin embargo, también tiene su propio corazón, su propia alma que entregar. Ella lucha por lo que piensa que es suyo, sin entender ni asumir que ya lo perdió en un pasado del que no se sabe si se arrepiente o no porque es orgullosa. Cuando ve el momento propicio lo aprovecha y no le importa a quién dañe en el proceso.
No es el primer libro que leo de esta autora, ya llevo varios.  Me sorprende la capacidad que tiene para llegar al lector y, sobre todo, su originalidad, pues ninguna de sus historias se asemeja a la anterior, mostrando lo prolífica que es. La historia está escrita en todo momento en clave de humor, casi rozando el sarcasmo, sobre todo cuando Damaris y Uziel chocan entre sí en unos enfrentamientos muy divertidos. Pero el que esté escrita en tono de humor, no la exime de su parte de drama correspondiente, momentos en los cuales os puedo decir que se ponen los pelos de punta.
El lenguaje empleado es sencillo, pero al mismo tiempo mordaz, atrevido… sucio. La trama del libro no decae en ningún momento, sino que va en crescendo hasta su momento final, algo muy significativo en los libros de esta autora.

¿Os atrevéis a adentraros en un mundo diferente y especial para encontrar ese límite entre el deseo y el amor? Si la respuesta es afirmativa y espero que así lo sea, no tenéis más que leer esta divertida y original historia.







SOBRE LA AUTORA:
Azahara Vega es una escritora de Romántica, quien publica bajo los pseudónimos: Sheyla Drymon, Ursula Brennan y Azahara Vega.
Ourensana nacida en 1983 e Ingeniera Técnica Agroalimentaria, su gran pasión es escribrir y en especial novelas intensas, llenas de magia, humor y tensión sexual.

El límite del deseo es la primera novela de la saga más ambiciosa de la autora: la Saga Ángeles Caídos. Una trilogía de acción, de demonios que buscan su lugar mientras se enfrentarán a lo que más temen: lo que esconden en sus corazones.

Como autora ha publicado en Amazon, bajo los pseudónimos de Sheyla Drymon, y Ursula Brennan.

Desde el 2009 publicó como autora en Editora Digital, hasta principios de este año que se decantó por seguir publicando a través de Amazon tanto en formato ebook como en papel.

Ha ganado el premio A Caramiña en 2009 con su relato Ocultos na escuridade.

El último premio que ganó ha sido La I Antología Escribe Romántica con su relato Una noche para no olvidar este mismo año.

Y espera que no sea el último.

En Julio del 2011 participó con ilusión y nerviosismo como autora en la Mesa Edición Digital y Autoedición en la Jornada I Diván Romántico en A Coruña.

Su blog, al que os invita es:

http://sheyladrymon.blogspot.com.es/

Siempre agradece un comentario o que los lectores se pongan en contacto con ella para transmitirle sus impresiones.















7 comentarios:

  1. Sé que me repito pero es un honor que vuestro blog colabore con nosotras. Las reseñas son espectaculares, desgranando lo justo de la novela para tentar al lector y que se anime a leer, pero haciendo un análisis exhaustivo de los personajes y lo que transmite la historia. Me quito el sombrero. Enhorabuena por un trabajo tan bien hecho. Muchas gracias por apoyar a ARI y por el cariño con el que hacéis las reseñas. Besos!

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    1. Muchísimas gracias Juani por estas palabras, me siento muy honrada y satisfecha por la confianza que depositáis y por la elevada opinión que tenéis de las reseñas. Reseñar a ARI siempre es un honor y un privilegio porque es una oportunidad única para poder leer y conocer hermosas historias como esta.

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  2. Sé que me repito pero es un honor que vuestro blog colabore con nosotras. Las reseñas son espectaculares, desgranando lo justo de la novela para tentar al lector y que se anime a leer, pero haciendo un análisis exhaustivo de los personajes y lo que transmite la historia. Me quito el sombrero. Enhorabuena por un trabajo tan bien hecho. Muchas gracias por apoyar a ARI y por el cariño con el que hacéis las reseñas. Besos!

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  3. Me uno a Juani, es un honor que colabores con ARI, y es un honor que le hayas dado una oportunidad a la alocada historia de Uziel y Damaris. Es una novela a la que le tengo cariño, pues es mi primer Urban Fantasy y le tenía mucho miedo, ya que no es una novela romántica al uso. Pero me alegra mucho ver que te gustó, que la disfrutaste, que te sorprendió los inesperados giros o los secundarios que aparecen a lo largo de la novela. Como un pequeño adelanto, la humana que conoce Uziel en el campus universitario aparecerá en la segunda novela que estoy actualmente escribiendo. Esta vez le toca el turno al amigo de Damaris ;)
    Muchas gracias por todo, de corazón. Muchos besos

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  4. Genial como siempre. Y con ganas de leerlo!

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  5. Pues no sabes la alegría que me das con ese pequeño adelanto...creo que el amigo de Damaris se merece su propia historia sí señor. Ya estoy deseando leerlo. Por lo demás, muchas gracias por tus palabras, me alegro un montón que te haya gustado la reseña. A mi encanto tu historia, la disfrute, me sorprendió eso es cierto, pero sobre todo me lo pase muy bien leyendo esa historia. La verdad es que tienes una manera de escribir que atrapa.
    Muchos besos a ti también.

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  6. Yo tengo muchísimas ganas de leer esta y otras historias de esta autora que además es compi Ari, de no conocer su pluma, ya la descubrí con su higlander brutote y cabezota, sin duda el leer esta magnífica reseña me decantaría por lanzarme de lleno a la caza y captura de la novela. El título atrayente y la portada me encanta.
    Y me uno al comentario de que es un honor y un verdero placer que colaboréis con ARI.

    Yolanda

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