RESEÑA DE "CARICIAS DEL PODER" SEGUNDO LIBRO DE LA TRILOGÍA "CARICIAS" DE YOLANDA REVUELTA MEDIAVILLA


CARICIAS DEL PODER

AUTOR: YOLANDA REVUELTA MEDIAVILLA
GÉNERO: ROMÁNTICO
PUNTO DE VENTA: AMAZON

SINOPSIS:
El Senador Neil Collins tiene una brillante carrera por delante, pero cuando conoce a Brenda MacKinlay algo surge en su interior. Cuando ella huye de su lado tras un malentendido, decide viajar a Irlanda con el único propósito de reencontrarse con ella y descubrir lo que realmente siente, lo que no espera es verse inmerso en una boda y en un pueblo encantador, no obstante, sus obligaciones lo arrastran de nuevo a Washington.
¿Podrá convencer a Brenda de que le acompañe? Quizás sea la única manera de que puedan descubrir y disfrutar ese nuevo amor pasional que ha resurgido entre ambos.
Para lo que ninguno de los dos está preparado es para las implicaciones y peligros que puede conllevar el Poder.


MI OPINIÓN PERSONAL
Caricias del Poder, es el segundo libro de la trilogía Caricias, escrito por Yolanda Revuelta Mediavilla. En él se nos cuenta una de las dos historias que empezaron a vislumbrarse en Caricias del Destino, primer libro de la trilogía, en concreto la de Brenda MacKinlay y el senador Neil Collins. En el primer libro de esta serie de tres, esta historia, junto con la de Emma y Owen, quedaron inconclusas, ya que en Caricias del Destino se trataba de contar la historia del hermano de Brenda, Logan MacKinlay y Jimena, la mejor amiga de esta, ahora su cuñada.  Precisamente este segundo libro de la trilogía empieza donde el primero terminó: en la boda de Logan y Jimena. Que el segundo libro de una serie o trilogía, como es el caso, empiece justo donde acabó el anterior, sin saltos más o menos largos en el tiempo, es algo que a mí personalmente me encanta.
Caricias del Poder, es la historia de Neil Collins, senador de los Estados Unidos,  que se presenta como candidato a la presidencia de este país; un hombre que en apariencia lo tiene todo, dinero, poder, belleza, carisma, seguridad en sí mismo…; y  de Brenda, una bella irlandesa licenciada en Ciencias Políticas que trabajaba, en el primer libro de la trilogía, como colaboradora en la campaña del senador. Brenda  tuvo que marcharse a Irlanda por… motivos que se desvelan en Caricias del Destino y que no quiero decir aquí por si alguna de las lectoras no se ha leído esta hermosa historia.
Sin embargo, sí diré que ya desde el primer encuentro de esta pareja protagonista, se puede apreciar la atracción mutua que sienten, a pesar de no haber cruzado todavía más que palabras simples y llanas, solo relacionadas con el trabajo, pero aun así Neil no puede evitar estar pendiente de ella… espiarla. Una serie de acontecimientos los van a ir juntando poco a poco, propiciando que inicien una especie de relación amor/odio hasta que, al final, Brenda se ve obligada a marcharse a Irlanda. Neil, desesperado, abandona todo momentáneamente y va a buscarla con la intención de que vuelva a su lado.
Es así como los encontramos a los dos en este segundo libro: en la boda de Logan y Jimena, evento en donde Neil hace de repente su aparición dejando a Brenda con la boca abierta y sin saber muy bien qué hacer. Brenda está confundida porque no tiene muy claro qué hace Neil allí, en la boda de su hermano, confraternizando con familiares, amigos y conquistando con su forma de ser a todo Barna.   Neil, que  ha viajado hasta Irlanda dispuesto a hacer lo que haga falta para lograr que Brenda regrese con él a Estados Unidos, despliega todos sus encantos de animal político para poner de su parte a todo el que pueda. Pero al final él también cae de rodillas conquistado por un pueblo tan peculiar y mágico como Barna.
¿Conseguirá Neil convencer a una terca e independiente Brenda de que regrese con él a EE. UU.? Dejo en el aire si Neil lo consigue o no, para eso hay que leerse el libro, pero lo cierto es que de un modo o de otro, los dos se sumergen en una idílica aventura que tendrá varios momentos tensos, en los cuales ambos tendrán que aterrizar, poner los pies en la tierra e intentar convivir con la realidad que los rodea. Una realidad hostil que no está dispuesta a consentir que nada ni nadie entorpezca el ascenso al poder de Neil.
 Esta realidad esta encarnada por un personaje en concreto, la asistente personal de Neil, Debra, a quién Brenda no le cae nada bien, ya que no la ve con la suficiente sofisticación como para llegar a poder ser la futura Primera Dama. Debra no hace nada más que poner trabas y trabas a esta relación, de hecho ya las puso en el pasado.
Pero esta mujer no está sola en su empeño de destruir a la pareja, pues otros personajes que ya salieron en el primer libro y otras circunstancias agravantes ponen a Neil ante una difícil elección. ¿Su carrera en la política, o su corazón? ¿Qué decisión tomará? ¿Su deseo y necesidad o el bienestar de Brenda?
Analicemos poco a poco a cada uno de los personajes. Empezando por mi favorita: Brenda, una mujer de bandera que no se deja dominar por nada ni nadie. Indómita, independiente, tenaz, terca, decidida y… en algún momento muy audaz, alocada, temeraria.
Licenciada en Ciencias Políticas y acostumbrada a valerse por sí misma desde muy joven, Brenda es una mujer que para nada se deja seducir por el poder, el dinero o  por la posibilidad de llegar a ser la Primera Dama,  un cargo que a ella puede venirle grande, no porque no sirva para ello, porque es muy valida,  sino porque adora su independencia o, lo que es lo mismo,  no  tener que depender de nadie para salir adelante en la vida. Ese es el verdadero espíritu de este personaje, un modo de ser que me encanta, pero que le traerá más de un problema en un mundo  hostil en  donde su manera de ser no encaja demasiado bien… o eso parece.
Como digo, este carácter independiente, indómito, en cierto modo poco prudente, temerario… puede llevarle a cometer uno de los peores errores de su vida y quizás… a perder lo que más ama.
Pero detrás de toda esta valentía y determinación, se esconde una mujer que ama, que sería capaz de hacer lo que fuera por el ser amado, incluso a cambiar por él su actitud aceptando el estilo de vida que él le ofrece. Una mujer tierna, comprensiva, muy valiente, algo que tendrá que ser para sobrevivir en ese mundo y a ciertas circunstancias o acontecimientos que envuelven la relación de la pareja. Pero sobre todo se esconde una mujer frágil, marcada por un pasado que ya se explica adecuadamente en Caricias del Destino, un pasado que ha ido modelando poco a poco su carácter y modo de ser.
Brenda es una mujer de su tiempo,  independiente, como ya he dicho, con ciertas dosis de rebeldía,  muy sociable, una mujer  que se ahoga encerrada en una jaula de cristal esperando que venga su caballero andante a rescatarla. Esa asfixia, ese ahogo, esa tendencia innata a la rebeldía, la lleva a desobedecer a veces las normas impuestas pensando que son muy exageradas. Esta desobediencia  puede ser el detonante de un suceso que marcará un antes y un después en sus vidas. Algo difícil de superar.

Vamos ahora con el senador Collins. Me refiero a él de este modo tan formal porque Neil es ante todo un político, utilizando esta palabra en su más amplio sentido. Un hombre con un don de gentes extraordinario, que no duda en emplear para poner de su parte a todo el pueblo de Barna, aunque en el proceso él también se siente seducido por la amabilidad, sencillez y magia de Irlanda, los irlandeses y, en particular, de los habitantes de ese hermoso pueblo.
Pero cuidado, que no conquista a todos los habitantes, no, señor, hay alguno que se le resiste un poco o un mucho. Alguien que es reacio a él al ver el comportamiento de su hermana, al darse cuenta de que  es la persona por la que su hermana ha dejado estancado lo que parecía un futuro prometedor y un gran trabajo. O  quizás  también piense que Neil es alguien que le va a  sustituir en el corazón de Brenda, todas las que hemos leído Caricias del Destino sabemos ya cómo es Logan,  sabemos también el influjo y poder que tiene Jimena sobre él. ¿Logrará Jimena que Logan se comporte correctamente ante el hombre que parece haber conquistado a su terca y obstinada hermana? ¿Llegarán ambos a entenderse?
Como ya he dicho más arriba, Neil es un hombre que aparentemente lo tiene todo, poder, dinero, belleza…, es un hombre acostumbrado a conseguir lo que quiere o a quien quiere con solo chasquear los dedos. Pero en el fondo es un hombre vacío, hastiado, un hombre que ansía algo más en su vida.  A su alrededor se mueven mujeres sofisticadas, explosivas, despampanantes, como es el caso de su exnovia e hija de Paul Farrel, un hombre muy particular que ya salió en el primer libro de la trilogía y del que hablaré un poco más adelante. Como decía, Neil se rodea de mujeres  cuyo único y principal objetivo es conquistar el premio gordo. Mujeres sumisas que simplemente se comportan como la sociedad en la que se mueven espera que lo hagan. No tienen decisión propia, ni determinación… son mujeres, hasta cierto punto, serviles, a las que solo importa la buena vida que da el dinero y el poder.  Es por esta razón por la que Neil se siente atraído por Brenda.
En un primer momento, qué duda cabe, le atrae físicamente, su belleza, su frescura, pero también algo le remueve por dentro al verla, algo que se materializa poco tiempo después. Cuando más va conociendo a la mujer que se esconde detrás de esa bonita cara y cuerpo, Neil se siente deslumbrado por su determinación, su independencia, su rebeldía y, sobre todo, porque no cae rendida ante él.
Brenda llega a la vida de Neil como un volcán, arrasando todo a su paso, todas las barreras que Neil se había autoimpuesto, toda la arrogancia que caracteriza a un político, todas las convicciones. Podemos decir que Brenda  llega en el momento más oportuno para llenar ese hueco que cada vez se le va haciendo más grande a Neil, ese vacío; Brenda le obliga, sin saberlo, a  vivir de nuevo como hombre, no como político dedicado a su carrera;  viene, en resumen, a revivir su corazón dormido. Porque como he dicho antes, Neil es un animal político, pero también es un hombre ansioso por tener a su lado una compañera digna de él.
Pero la pregunta es: ¿Es Brenda digna de Neil y compatible con su mundo? ¿Será Brenda capaz  de alcanzar junto a él la Casa Blanca? ¿Son política y amor palabras compatibles una con la otra? ¿Tendrá Neil que decantarse al final por una cosa, o por la otra? ¿Cuál será su decisión en caso de tener que hacerlo? Todas estas preguntas me las hice yo al ir leyendo poco a poco la historia, pero sobre todo en un momento concreto y tenso del relato cuando después de un suceso que los marca, Neil se verá obligado a hacer la elección más dura de su vida. Neil está profundamente enamorado de Brenda, daría todo por ella…, o eso parece… El caso es que en un momento determinado la decisión es dura: ¿él y el amor, la necesidad que siente por ella, el deseo de tenerla junto a él en ese mundo político tan peculiar, o primará la necesidad de que ella esté bien, protegida y a salvo? ¿Cuál será la elección?

Por otro lado, hay que decir que Neil proviene de una familia de políticos, por lo que la presión por llegar a la Casa Blanca es más grande aún. La cuestión es: ¿ser Presidente de los EE. UU. es de verdad el sueño de Neil, o es un sueño creado por otros y convertido en una especie de obligación? El problema está en que es muy difícil desligar una idea de otra, ya que Neil ha dedicado su vida, ha sacrificado su vida por ese ideal, empleando en ello mucho tiempo, trabajo y esfuerzo. Puede que en algún momento la idea de defraudar a aquellos que le apoyan,  a la ciudadanía que le vota,  tenga mucho peso a la hora de elegir… o puede que no, quién sabe… Solo tenéis que leer Caricias del Poder para averiguarlo.
Neil ama a Brenda por encima de todo, la necesita, la desea, sin ella es incapaz de seguir, pero al mismo tiempo es un hombre que antepone su propio deseo al bienestar de Brenda, decidiendo incluso por ella en algunos casos. Hay un momento en el que realmente este personaje nos hace enfadar, ya que se desdice de todo eso que ha afirmado con rotundidad en reiteradas ocasiones, no se entiende su actitud ni su comportamiento porque en un giro radical, absoluto… rotundo de la historia, él toma una decisión. Por eso hay que saber ver esta actitud en conjunto, valorándola, analizándola bien. ¿Cuál será este momento? ¿Tendrá algo Brenda que decir a esta actitud? ¿Cuál será la decisión que ella tome? ¿Cuál es la que toma él?
Junto a Neil y Brenda tenemos otro personaje de mucho peso en el libro. Se trata de Debra, su asistenta personal. Una mujer con una ambición política desmedida, una mujer que ya en su pasado hizo su propia elección, arrastrando tras ella a sus seres queridos, entendiendo por seres queridos, su marido y su hija. Esta mujer está empeñada en que Neil llegue por encima de todo, caiga quien caiga y pese a quien pese, a la Casa Blanca pero mientras la historia transcurre, mientras vamos leyendo cómo es esta mujer, hasta dónde es capaz de llegar,  lo que está dispuesta a sacrificar, nos preguntamos si no debería ser ella y su enfermiza obsesión quien  tiene que llegar a la Casa Blanca. Ella quiere estar en ese despacho oval como asesora personal del presidente, pero a menudo una se cuestiona si la verdadera razón de esa ambición, de ese empeño,  es que ella querría llegar a ocupar ese puesto tan importante y codiciado en un mundo que, aunque no lo parezca, es solo de hombres,  porque a ver, ¿cuántas mujeres presidentes de los EE. UU. hemos tenido hasta ahora?  Algunas lo han intentado, pero… por eso, mientras leo, me voy preguntando si es que esa obsesión por ver a Neil sentado en ese despacho no será en cierto modo la realización de un sueño suyo al que quiere obligar a Neil a sumarse.
A medida que transcurre la narración y vemos la férrea oposición, la animadversión, la negatividad que esta mujer tiene contra Brenda, más la vamos odiando, porque el caso es que la ve como una rival, como alguien capaz de echar por tierra todos sus objetivos, todo su esfuerzo, todo su trabajo, todos sus sacrificios personales…, en el fondo es una mujer amargada, solitaria, que no tiene nada más en la vida que esa carrera política por la que ha dejado todo atrás. Es un personaje que cae mal, muy mal, por lo menos a mí. Alguien que se merece cualquier traspiés y dolor que pueda pasarle en la vida, pero… ¿se merece al final lo que se encuentra por el camino? Efectivamente algo pasa en la vida de esta mujer que le supone un antes y un después, quedémonos con ese después, porque puede que entonces seamos capaces de ver… el lado humano del personaje, dejando apartado el lado político.

De igual peso en la historia, y por tanto igual de importante, es el personaje de Paul Farell, el padre de su exnovia. Un hombre inmoral, ambicioso,  corrupto al que no le importa traspasar la fina línea que hay entre lo legal y lo ilegal, al que no le importa incluso llegar a matar para conseguir sus objetivos. Un hombre desesperado por la situación en que se encuentra en ese momento, fruto de sus trapicheos y maniobras delictivas. Un hombre que no duda en hacer lo que haga falta en la consecución de sus planes, utilizando incluso hasta a su propia hija; la cual, al provenir de ese mundo sofisticado y carente de sentimientos, no tiene inconveniente en acceder a los ruegos de su padre. De Cindy, su hija, poco hay que hablar, solo que me parece una mujer tan inmoral como él, dispuesta a acatar al dedillo las órdenes de su progenitor, ¿por miedo quizás?
Junto a todos estos personajes existen otros más o menos secundarios con relativamente poco peso en la historia, que cumplen su misión a la perfección y entre los que se encuentran, Alfred,  el ayudante de Debra; Julia,  la abogada amiga de Brenda, una persona muy fiel que será un gran apoyo para ella;  Ryley, el abogado defensor de Farrell , un ser tan oscuro como el propio Farrell, que parece tener un pequeño secreto que guardar;  y, cómo no, los personajes que ya aparecen en el primer libro de esta autora: Logan y Jimena, de los cuales ya hablé en mi reseña de Caricias del Destino, publicada en este mismo blog;  su prima Emma  y Owen, personajes que cobrarán cierto protagonismo al final del libro, protagonizando junto a los demás,  un momento tenso en la historia, un momento que da paso al próximo libro de la autora: Caricias del Ayer, la historia de Emma y Owen.
Me gusta mucho cómo escribe Yolanda, porque va directa al tema, no se entretiene dando vueltas o haciendo recorridos absurdos que no solo empobrecen la narración, sino que la hacen aburrida. En las historias de Yolanda Revuelta Mediavilla sucede todo lo contrario, su manera de escribir enriquece la narración, haciéndola amena y muy entretenida de leer. Su estilo es directo, fresco, rítmico,  la historia se hace corta, cuando llegas al final deseas más y más. Este mencionado final llega por sí mismo, ya que tras un suceso drástico, la historia da un giro tan radical que llega un momento en que no sabes por dónde te va a salir la autora. Un giro tan inesperado como necesario para el desarrollo final, un final que, como digo, no se precipita, sino que llega tranquilo, a su tiempo y en su momento,  después de que sucedan una serie de cosas que no tienen más remedio que pasar para que ambos personajes puedan llegar o no a ese acuerdo tácito y deseado.

¿Podrán Brenda y Neil compatibilizar amor y política, superando todos y cada uno de los obstáculos que la vida les va poniendo en el camino? En caso negativo… ¿cuál será la elección? Cuando se trata de conquistar el poder, ¿habrá algún otro poder que esté por encima del hecho de llegar a ser el Presidente de los Estados Unidos?
Para averiguar esto y mucho más no os perdáis Caricias del Poder, pero mi consejo es que quienes no hayan leído Caricias del Destino empecéis primero con este libro.

SOBRE LA AUTORA:
No es la primera incursión en el mundo editorial de esta escritora, pues  como he dicho varias veces en el transcurso de la reseña, Caricias del Poder es el segundo libro de la trilogía Caricias, que se inició con Caricias del Destino. Yolanda Revuelta Mediavilla tiene otros títulos publicados, como «Preludios del Pasado» o «Donde me lleven tus sueños», y que podemos encontrar en Amazon.
Natural de Besaya (Torrelavega) vive ahora en Carlés. Forma parte de ARI, (Autoras Románticas Independientes), un grupo de grandes escritoras noveles que poco a poco se van haciendo un hueco en este difícil mundo.
  

2 comentarios:

  1. Hola...
    Me encanta ;)
    Un millón de gracias.
    Besos.

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    1. Hola Yolanda:

      Muchas gracias a ti por escribir tan maravillosas historias. Espero con ansias esas Caricias del Ayer porque se que me va a encantar.

      Besitos

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