Hoy café con... Patricia Geller

Son las diez y media de la mañana y hace un calor bochornoso. Levante, «mal día para hacerse las  planchas en el pelo», pienso. Bajo el volumen de la música del coche: Il Divo, cantando «Regresa a mí», preciosa. Entonces giro la cabeza y la veo venir, puntual: Patricia Geller.                                            
 Hemos quedado para hacerle una pequeña entrevista. Cuando se la solicité se ofreció al momento, y aquí está. Pantalón vaquero corto, blanco, combinado con camisa azul de rayas. Sandalias planas y bolso pequeño, negro. El pelo recogido en una coleta y maquillada. Está chula.
Tras saludarnos, y después de dejar el coche estacionado, nos dirigimos al sitio acordado.

Estamos en La Línea de la Concepción (Cádiz), entramos por la Plaza de la Iglesia para encarar la Calle Real llena de gente a estas horas, bueno, en realidad, siempre. Nos dirigimos a la cafetería Modelo.
En el camino hemos charlado de cosas sin importancia: el fin de semana, el tiempo, los niños… Aunque en la terraza exterior hay algunas mesas libres, preferimos sentarnos en el interior, más tranquilo, no con el bullicio que reina en la calle.
Sin habernos puesto de acuerdo, nos dirigimos al lateral izquierdo y elegimos una de las mesas pegadas a la pared. Coloca su bolso en la silla libre de su izquierda, mientras que el móvil lo deposita sobre la mesa. Hago igual que ella, dejando también mi grabadora.
—¿Qué vas a tomar? —pregunto, sabiendo de sobra su respuesta.
Me mira con ironía.
—Una Coca-Cola.
—Vaya desayuno… —respondo riéndome.
En ese momento suena su móvil y rápidamente lo revisa.
Mientras, miro la impresionante escalera de caracol que adorna el establecimiento, así como las preciosas lámparas de araña.
—Buenos días, ¿qué van a tomar? —pregunta el camarero sacándome de mi ensimismamiento. ¡Qué susto!
—Una Coca-Cola, un descafeinado de máquina con sacarina y un croissant. Gracias —contesto decidida.
—Yo no quiero comer nada —me dice Patricia una vez se ha marchado el camarero.
—Compartiremos, y deja de darme largas y empecemos con las preguntas. Voy a grabar lo que hablemos, ¿te parece bien? Es más cómodo.
Se revuelve en su asiento, ya está nerviosa, ¡qué mujer!
—Vale, como quieras. —Deja el móvil, de nuevo, sobre la mesa.
—Bien, pues empezamos. Dime, ¿cómo es un día normal en tu vida?
Piensa unos segundos antes de responder.
—Cotidiana y muy normal. Tengo dos niños pequeños y, principalmente, mí día a día se basa en atender sus necesidades, ser ama de casa y aprovechar los ratos libres para escaparme y poder escribir.
—A la hora de sentarte a escribir, ¿qué no puede faltar en tu mesa? ¿Alguna manía o ritual?
Se sonríe mientras se toca el pelo, pero contesta sin dudar.
Algo que me gusta tener siempre a mano es bolígrafo y papel, para anotarme cosas que quiero recordar. Pero tampoco es algo imprescindible para mí a la hora de escribir. No tengo manías ni rutina.
Voy a hacer la siguiente pregunta de mi muy pensado cuestionario, cuando se acerca el camarero para dejarnos lo que habíamos pedido: su Coca-cola, mi café y el croissant para compartir.
Después de dar un sorbo a nuestras bebidas, partir por la mitad y untar de mantequilla el hojaldre «que no quiere comer y que ya veremos…», sigo preguntándole.
—Patricia, ¿sigues un plan elaborado o sólo lo que en ese momento te venga a la mente?
Veo que lo tiene claro.
—Con «La chica de servicio» fue menos estudiado, lo que venía a la mente, aunque tenía claras las bases de la historia. —Hace una pausa y da un sorbo a su refresco—. Actualmente, sí me gusta tener claro ciertos aspectos de los protagonistas y puntos principales de la novela antes de iniciarla, pero no toda la trama. Según escribo la novela, ésta se va formando con giros que ni yo espero.
Otra vez suena una notificación en su móvil y teclea para ver de qué se trata. Yo aprovecho y pruebo el dulce, riquísimo, acerco más aún el plato a ella.
—El facebook no para —me comenta—. Mira el montaje que ha hecho Tiaré para el grupo de Matt, una chulada.
En efecto, está precioso, y me da pie para la siguiente cuestión:
—La trilogía «La chica de servicio», ¿cómo surgió la idea de esa historia? ¿Algo te inspiró, una película, un libro, una foto…?
Come su parte del croissant (me sonrío) y contesta:
—Surgió de pronto, una noche quise escribir algo más fresco a lo que estaba escribiendo, me propuse que ambos protagonistas fueran fuertes, es lo único que tenía claro —habla pausada, con la mente en algún lugar—,  y poco a poco se fue formando al percibir el cariño de los lectores que empezaron conmigo compartiendo la historia por capítulos. —Me mira directamente a los ojos—. No, no me inspiré en nada en concreto. El primer capítulo salió prácticamente sólo, lo publiqué esa misma noche y de ahí fue tomando color y fuerza la historia.
Miro mi cuaderno para ver la siguiente pregunta. Quiero hacerle un test rápido, pero no sé… es algo tan trillado…
—¿Qué, te has perdido? —Veo que se está riendo con mi titubeo. Le muestro la hoja del cuaderno mientras enarco una ceja.
—Está todo escrito, «señorita Geller» —digo con retintín. Ella rueda los ojos—. Veamos, antes de que apareciera Esencia te auto publicaste. Sabes que muchas autoras infravaloran ese camino, pero ¿cómo fue tu experiencia?
Asiente con la cabeza y cruza las piernas.
—Muy buena, lo haría las veces que fueran necesarias. Seguramente de no haber tomado aquella decisión, la lectora (ahora amiga) que me empujó a Esencia no me hubiera conocido y las cosas serían de otra manera.
—Cierto —corroboro—, es increíble las vueltas que puede dar la vida.
Y nos miramos por unos segundos, en silencio, no hace falta explicar nada.
—Volviendo a «La chica de servicio», el primer volumen se llama «Tiéntame», háblame de él y de los personajes que tienen revolucionado Facebook, sobre todo Matt. —Nos reímos. Es inevitable.
Para mí el protagonista masculino es muy especial, Matt Campbell. —Se le ilumina la cara—.  Soy consciente que sus cambios de humor, a veces tan brusco, y otras, tan atento, pocas veces tranquilo o por el contrario demasiado alterado, han hecho que la historia tomara intensidad. Es un hombre que aparenta fortaleza, pero a la vez está lleno de miedos. —Llegados a este punto se pone seria—.  Cargando con un duro problema que es su secreta enfermedad. Y luego está su otra mitad, la chica de servicio: Gisele Stone. Adoro lo descarada que es, su forma de desafiar a todos los que la cuestionan. Si su carácter hubiera sido tímido o sumiso, nada hubiera sido igual.
Sonríe de nuevo, está claro que adora a Gisele, y justo en este momento se me viene a la mente una curiosidad que no dudo en plantearle.
—Seguro que muchos se preguntarán qué hay de ti en tu libro. Y no me refiero sólo a experiencias físicas… —Sus ojos abiertos como platos, se me va a tirar a la yugular, lo sé—. Si es que es así, sino a emocionales —añado, intentando arreglarlo.
La mirada que me echa no tiene precio, aunque la risa le puede, «Marisa…», me dice con un tonito que interpreto como que por ese camino no vamos bien, pero ni caso y la insto a que responda.
—Nada,  aunque a veces me gustaría ser un poco Gisele. Tener su desparpajo, dejando a un lado la timidez. —En eso estoy de acuerdo con ella—.  Pero en ninguna de las tres partes hay nada con lo que yo pueda identificarlo conmigo o mi entorno.
Termino mi café ya casi frío. El local se ha ido llenando, grupitos de mujeres desayunando; hombres leyendo el periódico; otros delante de sus portátiles…
Miro mi siguiente pregunta y sonrío, sé que le va a gustar.
—¿Qué, ya hemos terminado? —inquiere. ¡¿Será posible?!
—¿Terminado? Pero si vamos por la mitad. —Resopla—. Háblame de tus personajes secundarios, ya sabemos que pueden influir decisivamente en los principales. De Noa; Scott; Roxanne…
Saca un bolígrafo del bolso y juguetea con él, su bebida aún por la mitad.
—Noa es la mejor amiga de Gisele, la persona que la lleva hasta los Campbell. Ella también tiene su propia historia.  Luego está Scott… el hermano mayor de Gisele que se encargará de protegerla, cosa que no siempre conseguirá. —Sí, se nota que le entusiasma hablar de ellos—. En la familia de Matt están Roxanne, Eric, Karen… Personajes entrañables y también duros, que apoyarán y se opondrán a esta relación por la posición económica tan diferente.  Roxanne será muy insensible con Gisele y hará todo lo posible por separarla de su hermano.
A nuestra derecha hay una mesa ocupada por tres chicas. No sé de qué hablan, pero sí noto que una de ellas se ha vuelto un par de veces a mirarnos. Creo que, disimuladamente, están escuchando lo que hablamos. Le hago un leve gesto con la cabeza a Patricia, mira de reojo, se encoge de hombros y me dice:
—Ni idea. No las conozco —susurra lo último.
—Admiradoras.
—Ya, seguro. Sólo saben de esto mi familia y porque no ha habido más remedio.
No puedo evitar reírme, sé que es verdad.
—Te creo. Dime, cuando pones Fin en la última página escrita, ¿qué sensación te causa, alivio, pena, incertidumbre…?
—Una mezcla de todo, pena al cerrar una historia que me ha acompañado por un largo periodo. Alivio al ver el resultado. Cómo no incertidumbre y miedo por saber qué pensarán los lectores cuando la lean. Si es lo que esperan… Si no… Pero lo que más sentí fue emoción, si hablo de «La chica de servicio»,  la historia de Matt y Gisele ha pasado por muchas etapas y escribir la palabra Fin fue muy emotivo.
La miro fijamente, ¿tiene los ojos empañados? Desde luego está emocionada. Mucho.
Tengo otra pregunta sobre «Tiéntame», pero cambio de idea y prefiero centrarme en el relato, nada de melancolías. Y sigo pensando si hacerle o no el test…
—¿Cómo surgió la idea de «Provócame»? ¿Habrá más relatos? Porque está teniendo una aceptación increíble.
Pasa el momento emotivo y se inclina hacia la mesa.
—Una parte de mí necesitaba expresar los sentimientos de Matt en primera persona, de manera reducida pero concisa —habla con pasión—, que los lectores conocieran el porqué de sus reacciones, de su máscara en algunas ocasiones. La intensidad con la que ama a Gisele, su intención de protegerla y cuidarla, aunque no siempre lo consiga. Simplemente quería que conocieran a Matt Campbell por sí mismo. En principio no habrá más relatos. Agradezco muchísimo la acogida, no lo esperaba. 
La expresión de su rostro es sincera, no hay engaño. El teléfono suena de nuevo: su marido. Contesta de forma breve.
—¿Todo bien? —pregunto.
—Sí, los niños que no paran, por Dios.
Ahora suena una notificación.
—¿Qué tal te llevas con las redes sociales? ¿Las manejas o te manejan?
Se ríe y me señala el teléfono, haciendo un gesto con la mano.
—Muy bien, me gusta estar en contacto con la gente que me sigue. Corresponderles por el apoyo que me dan constantemente. Son la otra mitad de este proyecto: los lectores. Y siempre les estaré agradecida. 
—De ser una persona «anónima», sin fotos en la red, has pasado a ser conocida por todos. Presentaciones, entrevistas públicas… ¿Cómo lo llevas? ¿Ha afectado de algún modo a tu familia?
Pone cara de no creerse nada de lo anterior.
—Sigo siendo anónima, aunque ahora me conozca más gente, pero nada ha cambiado y tampoco creo que lo vaya a hacer. Es cierto que las presentaciones me ponen muy nerviosa y no termino de disfrutarlas. —Cierto, incluso creo que ahora también está un poco inquieta—. Y con respecto a las fotografías, siento como si las estuviera compartiendo con un grupo de amigos, nada fuera de lo normal.
«Nada fuera de lo normal», con lo que le cuesta hacerse una foto…
Miro el reloj, ¡¿han pasado dos horas?!
!

Repaso mi guión y se inclina para mirar ella también.
—¡Ey! —le digo—. La curiosidad mató al gato.
Se ríe.
—A saber qué más tienes preparado —reta.
—Cosas sencillas pero interesantes —respondo muy pagada de mí misma—. ¿Qué nuevos proyectos tienes? ¿Algún libro nuevo esperando ver la luz?
Se relaja en su asiento.
Las chicas de la mesa contigua están calladas y mirando al infinito. Definitivamente, sí, están pendientes de nosotras.
—Tengo un libro escrito que se titula «Dámelo».  Y ahora estaba con otro proyecto largo, que he detenido temporalmente  para avanzar con una novela corta que me tiene atrapada.
¡¡Qué buena noticia!!
—¿Qué esperas del futuro?
—Poder seguir haciendo lo que me gusta, que es escribir.  Y compartirlo con los lectores.
Su respuesta es rápida y concisa. Lo tiene clarísimo.
—Y para terminar…
—…el test. —Me interrumpe. No se lo pienso hacer, debe estar aburrida de ellos.
Pero la muy pilla me coge desprevenida mientras miro quien entra en la cafetería, me parece reconocer una cara, y me quita de las manos mi libreta.
—Espera —protesto—, aún me queda una pregunta, la última.
Lee lo escrito y se echa a reír. ¡¿Tendrá poca vergüenza?!
—A ver… —dice haciéndose la interesante y leyendo en apenas un susurro—. Un libro que me viene a la mente es «La fuerza del Highlander». —Coincidimos en eso—. En papel, claro, todos en papel. Una película: Dirty Dancing —dice, moviendo la cabeza mientras se balancea su coleta.
Intento quitarle el cuaderno, pero es rápida y se zafa. Parecemos dos niñas chicas, por Dios.
—Esta me gusta —continúa—: me encanta la paella. El color rojo y ¡ainsss! —Suspira, ya sé cuál acaba de ver—: Mi cantante favorito es David Bisbal. —Se remueve en el asiento, no puede hablar de la sonrisa que ocupa su cara.
Y entonces la asalto:
—¿Qué prefieres, el día o la noche? —Pongo voz sugerente.
—Depende para qué… Para escribir, las noches ;)
La risa es instantánea.
—Sí, ya… —apunto poco convencida.
—¿No me crees? —replica haciéndose la ofendida.
—Anda, vayámonos, mira la hora que es.
Mientras pido la cuenta al camarero, guarda el móvil y el bonito bolígrafo regalo de una lectora y amiga. Observo que lleva puesta una gargantilla con corazones y una pulsera grabada, regalo de amigas. Se lo hago notar.
—Sí —admite encantada mientras rebusca en su bolso—. Y mira, estas piedras también son un regalo, para que me den suerte.
—Pues funciona —le digo—. Bueno, falta la última pregunta, si quieres añadir algo, un mensaje a tus seguidoras… —Hago un gesto vago con la mano.
Y mientras abono la consumisión, responde:
—Agradecerles el apoyo, el cariño. Sus mensajes a diario y, sobre todo, la paciencia que han tenido conmigo. Sin ellos nada sería posible. <3
Otra vez la emoción en su voz. La sinceridad habla por ella.
Nos levantamos y dirigimos a la salida cuando oigo un murmullo detrás de nosotras.
—Venga, díselo tú. 
—No, tú —dice otra.
—Perdona un momento —nos reclaman en voz alta. Nos giramos y ahí están las chicas de la mesa de al lado, de pie y mirando a Patricia, con dudas.
—¿Sí? —interrogo, imaginando lo que viene a continuación.
—¿Eres Patricia Geller? —titubea una de ellas.
—Sí —le contesta un poco seria y bastante cortada.
—Somos seguidoras tuyas —prosigue otra—. Nos encanta tu libro, ¿cuándo salen los otros dos? Y…
—¿Nos firmas un autógrafo? —corta la que faltaba por hablar.
Y con el semblante feliz se acerca a ellas para firmarles en una libretita de Hello Kitty que una de las chicas saca de su mochila. Mantienen una breve conversación que termina con abrazos y besos. Me despido de ellas también y salimos al exterior.
Nos encaminamos, de nuevo, hacia la Plaza de la Iglesia. Hablamos de lo satisfecha que está con lo publicado hasta ahora y las esperanzas que tiene puestas en «Poséeme» y «Y ríndete», segunda y tercera entrega de la trilogía. De la historia que está paralizada y de «Dámelo»… esa que espera ver la luz.
Y mientras la gente nos rodea y nos perdemos entre el bullicio, charlamos de sus personajes, y pienso en voz alta qué tiene de especial Matt Campbell.
—Corazón.
Es su respuesta.
Asiento, y se me viene a la mente el libro ya acabado.
—¿Y Aarón Fabrizi?
Se gira con una mirada enigmática.
—Eso… tendrás que descubrirlo por ti misma.




Muchas gracias a Patricia Geller por su paciencia y generosidad a la hora de responder las preguntas formuladas. Ha sido un placer compartir este rato de charla y confesiones. Besos.

Su biografía:
Patricia Geller nacida en un municipio de Cádiz, donde reside actualmente. Casada y madre de dos hijos. Apasionada de la lectura e iniciándose en el mundo de las letras tras escribir algún relato de forma no profesional. Muy entusiasmada con la publicación de su primera novela, que encabeza la trilogía: La chica de servicio.

Distintos enlaces en los que podéis contactar con ella:
   Patricia Geller escritora

       Grupo Matt Campbell, nuestro bipolar

  Página Trilogía La chica del servicio

   Blog Patricia Geller

  Canal YouTube

  
Entrevista realizada por Mluisa BT
                 Agosto 2014











12 comentarios:

  1. Hola por aquí:
    Me hace ilusión ser la primera en dejar un comentario en esta preciosa y original entrevista, realizada a la autora de tan fascinante trilogía.
    Me ha gustado mucho leerla, es diferente, dinámica y muy entretenida y tus respuesta Patricia nos permiten conocer un poco más la gran persona que eres así como a tu trabajo. Mis más sincera enhorabuena M Luisa por tan estupendo inicio, ha sido impactante.
    Estoy deseando que llegue octubre ¿porqué será?

    Muchos besos a las dos.

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    1. Gracias por tu comentario. Me alegra que te haya gustado, viniendo de ti es un honor. Besos.

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  2. Pues primero que nada te quiero felicitar por este precioso blog. Eso hermoso sin duda. La entrevista me ha encantado me has hecho reir por momentos pues me lo imagino y vamos no tengo dudas de que esa mi amiga jajaa... es de lo más gracioso. Me ha impresionado y llegado el modo de relatar la entrevista. Ha sido genial. Ay esta patri <3 No cambies guapa y mi Aaron deseando tenerlo conmigo

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    1. Gracias, Almu. Quería hacer una entrevista diferente, contar lo que el lector no puede ver. Me alegro que te haya hecho reír, y sí, así es Patri, jajajja. Besos.

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  3. ¿Qué voy a decirte a ti? Muchísimas gracias, me encantó hacer la entrevista, sabes que me has arrancado sonrisas con ella y que ti también te hacía bastante gracia... ¡Ha sido muy divertido!

    Mucha suerte con este proyecto ��

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    1. Gracias, Patri. Celebro que te haya gustado y hecho reír, aunque "con las de la mesa de al lado" escuchando fue un poco violento, jajajaja. Besos y pensaremos en más travesuras. ;)

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  4. Bueno que no te he dejado nada por aquí Marisa!!! Ya te lo he dicho que muy divertida!!! Me la he imaginado hasta con sus caretos!!!

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    1. Hola, linda, me alegro que te haya gustado. Creo que bastante gráfica, ¿no? Cualquiera diría que sólo las vi yo, jajajaja. Un besote.

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  5. Me ha encantado la entrevista! que originalidad!!!! FELICIDADES por el proyecto de momento pinta genial, lo dicho, me he reido mucho con la entrevista, genial. un beso!

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    1. Gracias, me alegro que te haya gustado y sorprendido, es lo que he intentado. Besos.

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  6. ¡Me encanta tu manera de enfocar las entrevistas! Que crack, ¡en serio! Me ha gustado muchísimo. Tanto la parte de la entrevistada como de la entrevistadora. ¡¡Felicidades a las dos!!

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    1. Muchas gracias, Fanny. ¡La imaginación al poder...! Jajajajaja. Trillones de besos.

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