Hoy café con... Juani hernández


Con un sol de justicia me reciben las tierras de Aldaya. En lengua valenciana sería Aldaia, cuyo topónimo deriva del árabe al-day’a, que significa la granja o la aldea.
Me dirijo al domicilio de Juani Hernández, con la que he quedado para realizarle esta entrevista. Un taxi me deja a la altura de la puerta del edificio donde vive, y después de pagarle al taxista la carrera me lanzo como un sediento en el desierto que divisa un oasis, a tocar repetidamente su portero automático y refugiarme en la fresca sombra del portal.
Una vez en su planta, cuando me abre la puerta de su piso y la veo, compruebo que no varía mucho de las fotos que tengo de ella. Hay personas a las que la fotogenia les juega malas pasadas; no es su caso. Me recibe con una amplia sonrisa y un fuerte abrazo. Es la primera vez que nos vemos físicamente, ¿estamos nerviosas?, un poco, sí, se hace raro...
Me invita al interior. Pasamos por un pequeño recibidor, muy coqueto, y al fondo un amplio y luminoso salón-comedor nos recibe. Me explica que hicieron algunas reformas y, gracias a ello, ganaron espacio. La amplia estancia está presidida por un bonito sofá chaise longue en rojo y negro. Hay juguetes, obvio. Juani tiene dos hijos: Selina, de cuatro años; y Bruno, un guapo bebé de apenas un mes y medio de vida.
—¿Cómo ha ido el viaje? ¿Te ha sido complicado encontrar mi dirección? —interroga de forma nerviosa mientras recoge del suelo un peluche.
—El viaje estupendo, sin problema. Y encontrar la dirección ha sido fácil. —Me mira esperando una explicación—. He cogido un taxi, así que…
Se echa a reír.
—¿Y los niños? —pregunto mirando a mi alrededor.
—Selina en el cole, y Bruno durmiendo, aunque veremos lo que le dura la siesta…
—Pues entonces mejor empezamos ya con las preguntas, si te parece, ahora que estamos tranquilas.
Está de acuerdo, pero antes me enseña el resto de su casa, que es funcional y acogedora.
Nos dirigimos luego a la cocina, donde prepara un café cortado descafeinado (por exigencia de la lactancia) me explica, y un té con leche fría aparte para mí, soy tiquismiquis con el té, lo sé. Deja el móvil en la encimera y la observo cómo prepara lo que vamos a tomar. Lleva puesto unos vaqueros y una camiseta rockera, negra. El pelo recogido en una coleta; no le veo accesorios, solo una discreta cinta roja en su muñeca, luego le preguntaré si tiene algún significado.
Saco mi grabadora y la pongo en marcha.
—¿Empezamos? —le digo señalando el diminuto aparato.
—Vamos allá —afirma con ganas.
Pues entremos a matar…, como dirían en el mundo taurino.
—Hay escritoras que ya desde pequeñas escribían en sus diarios o se imaginaban las conversaciones con sus muñecas —conjeturo—. ¿Es tu caso? ¿Cuándo cogiste papel y lápiz y dejaste volar la imaginación?
Se detiene un momento, pone el agua a hervir y me cuenta:
—En mi caso, mi imaginación volaba desde que era niña, pero las historias quedaban encerradas en mi mente. No me hacía falta papel y lápiz para recrearlas una y otra vez. Como se diría coloquialmente, me montaba mis propias películas, jeje. Además, me daba mucha vergüenza que alguien pudiera leerlas, y esa era una forma de «guardarlas solo para mí». Fue a raíz de mi accidente que me decidí a ponerme frente al ordenador. Leía muchísimo durante mi convalecencia y, gracias a la saga Crepúsculo, encontré la página de Fanfiction y vi que «la gente de a pie» escribía y publicaba esas «películas» que yo me montaba en mi cabeza, ¡¡y no pasaba nada!! Al contrario, la gente comentaba y seguía las historias. Así que, me tiré al ruedo, y de ese modo nació «Mi corazón   en tus manos».                
«La saga de Los Lagos», preciosa, ¡qué buenos recuerdos…!

—Y dime —sigo preguntando—, ¿cuánto tiempo dedicas al día a escribir? ¿Te impones un horario, o alguna rutina?
¡Ufff!, esta pregunta ahora mismo es un no rotundo; ya sabes que mi nene tiene poco más de un mes y voy a salto de mata, robándole minutos al reloj entre toma y toma, si me deja Selina, claro. Sin embargo, antes de que naciera Bruno, sí que tenía, más o menos, una rutina y aprovechaba por la noche, después de acostar a mi hija, para escribir. —Se gira, dejando unas tazas en la mesa y va a uno de los armarios a buscar algo—. A esas horas está todo más tranquilo, no hay que hacer comida ni viene a molestar el cartero o el de la propaganda. Debo reconocer que ahora estoy un poquitín frustrada, ¡¡mis musas me martirizan!!, y me gusta escribir a diario y es muy complicado, ¡con este niño me faltan manos! Sin embargo, cuando le doy de mamar, echo a andar la maquinaria de la imaginación y trato de «hilvanar» los siguientes capítulos para pasarlo al ordenador en cuanto tengo ocasión.
La entiendo; tiene que ser frustrante que te venga una idea a la cabeza y no puedas dejarlo todo para anotarlo…
Se sienta a la mesa, dejando sobre ella una fuente con unos dulces de aspecto irresistible.
—¿Qué son? —pregunto—. ¿Típicos de aquí?
—Sí —me confirma—. Se llaman fanget del cel, la sopá, o «barro del cielo»—me aclara riéndose—. Pruébalos, a ver si te gustan. Se preparan en esta zona desde tiempo inmemorial, ya sabes…, almendra, azúcar…
No necesita convencerme, cojo uno y… buenííísimo. Pero mejor sigo con el cuestionario.
—Has escrito romántica paranormal ambientada en un espacio y tiempo inventado por ti, y también romántica contemporánea. ¿Con qué género te encuentras más a gusto?
Remueve su descafeinado y le veo, de nuevo, la cinta roja de su muñeca, voy a preguntarle por ella cuando contesta:
—Bueno, a la saga de Los Lagos no la llamaría paranormal… Sí que es verdad que hay un poco de fantasía y batallas… —Me mira—. ¿Qué te parece fantasía épica? —Pues me parece perfecto, pienso—, y muy pero que muy romántica, o eso intento, jeje. La verdad es que me encuentro muy cómoda con ambos géneros, tal vez porque son mis preferidos como lectora. Son enfoques diferentes y supone un cambio de chip a la hora de escribir. Es cierto que con la saga de Los Lagos tengo un poco más de libertad, por aquello de que es fantasía y permite más licencias, cosas que no se pueden introducir en una novela contemporánea, en la que, sin embargo, es más fácil controlar el contexto, el escenario…
—Tienes razón, son dos géneros muy diferentes, pero, la verdad, te han quedado de fábula —afirmo después de dar un sorbo a mi té, hmm, delicioso.
—¿Y dónde o en qué te inspiras?
Suelta una carcajada
—¡Joder!, pues en plan «aquí te pillo, aquí te mato». Estaría bien que fuera tal y como decía Picasso: «Cuando llegue la inspiración, que me encuentre trabajando». Pero, va a ser que no, y siempre hay que llevar lápiz y papel en el bolso o, al menos, un programita para tomar notas en el móvil para no perder esa idea que te asalta en cualquier lugar y momento (seguramente el más inoportuno). —Vibra su móvil con una notificación que le llega de ¿facebook, un wasap…? Lo mira de reojo y sigue hablando—: Recuerdo unas vacaciones en las que me negué a llevarme el portátil, por aquello de que «quería descansar». Pues me vino a la cabeza una escena para la última novela que escribí y estuve todas las vacaciones recreándola en mi mente, el diálogo completo, frase a frase para no perderla… Una tortura, vamos. Desde entonces, he decidido cogerlo, aunque acabe llevándolo a pasear y ni lo encienda… Por si acaso… Disculpa un momento —me dice, cogiendo su teléfono y examinando aquello que la reclama.
Me parece escuchar de fondo un gorgojeo…, seguramente Bruno está por despertarse en cualquier instante. Hay que aprovechar estos momentos de calma.
—Perdona, eran unas amigas dejándome unos comentarios en mi facebook.
Aprovecho la cuestión que plantea y le pregunto:
—¿Qué tal te manejas en las redes sociales?
—¡¡Mal!! ¡¡Soberanamente mal!! Por lo pronto, solo me muevo por facebook, cosa que hay gente que utiliza facebook, twitter, instagram, pinterest y no sé cuántas cosas más. Mi cuenta de twitter no la abro hace siglos, y tengo un blog, pero es únicamente para la saga… y, bueno, antes, en facebook, sí que solía publicitar más mis novelas, pero parece que a la gente le molesta bastante, a mí misma me da miedo pecar de pesada, porque también soy lectora y me agobia un poco ver una misma publicación en cincuenta grupos. Además, no quiero entrar en la polémica de que si lo hago yo es «spammeo» y si lo hace otra es «marketing». Y tampoco me gustan los grupos que presumen de tratar a todas las autoras por igual, y a la vista está que no es así; siempre se promociona a las mismas y a otras se les borran sus publicaciones… Ahí lo dejo… Yo solo quiero escribir y que mis lectoras disfruten con mi trabajo. La búsqueda de favores, el peloteo, el politiqueo y el perjudicar a unas para beneficiar a otras… contamina día tras día mi muro de noticias, desvirtuando lo que debería ser un medio para poder estar en contacto con tus lectores y saber qué se va cociendo, y no una batalla campal. Y aquí lo dejo también ;)
Pues vaya…
—Sabes que en algunas cosas no estoy de acuerdo contigo…, pero, bueno, no vamos a entrar en esos temas. Se me ocurre algo mucho mejor: háblanos de la saga de Los Lagos.

—Como diría Gollum, es, por muchos motivos, «mi tesooooroooo», jejeje. Para empezar, «Mi corazón en tus manos» (la primera entrega de la saga) fue con la que me inicié en esto de la escritura, me hizo enfrentarme a ese miedo escénico, al juicio del mundo y al temor a fracasar estrepitosamente. Pero no me ha ido muy mal… Tengo un grupo fiel de lectoras que sé que siempre esperarán mi siguiente novela. —Grupo en el que me incluyo—. Que me leerán, gente a la que le ha encantado la saga, que participa en el grupo de facebook, personas a las que les tengo verdadero cariño y con las que tengo una relación más allá de las novelas. Todo esto y más me ha aportado esta saga que, como te decía antes, definiría como fantasía épica romántica…, un batiburrillo de todo, vamos, jeje. Tal vez, las portadas pueden llevar a pensar que es una «historia de princesas», pero es mucho más. Sí, hay princesas y reyes, hombres de honor; sin olvidar aventura, intriga, un toque de misterio, algo de magia y mucho, mucho amor.
 »Consta de tres novelas, o constaba, pues tras la insistencia de algunas lectoras, he empezado a escribir una cuarta, ya llevo siete capítulos, con todas las dudas del mundo, porque, de igual modo que hay gente que me ha animado a escribir una entrega más, también hay quien piensa que no hace falta. Pero yo seguiré adelante. —Una sonrisa ilumina mi cara. ¡Bien!—. Se venda mucho o poco, será mi homenaje para esas chicas que me decían que sintieron como un vacío cuando leyeron la palabra fin en «Sizigia», la tercera entrega. Además, la mayoría escogería como favorito a uno de los personajes masculinos que, sin bien no era el protagonista principal en las novelas anteriores, en esta cuarta va a tener mucha importancia y peso en la trama. En fin…, va por vosotras ;)
—No nos cuentes más. ¡Qué ganas de leerlo ya!
Pone cara de inocente…
—No voy a desvelar nada más, co… córcholis.
Nos reímos por su «taco» y me explica que su hija la pone firme cuando la oye exclamar algo más subido de tono. De pronto se escucha un ruidito que supongo proviene de la habitación de Bruno. Juani no dice nada, así que continúo con la siguiente pregunta.
—¿Qué te llevó a iniciar la saga Extrarradio? Porque ha sido completamente un golpe de timón en tu andadura como escritora.
Asiente con la cabeza y aparta a un lado su taza, ya vacía, de café.
—La saga de Los Lagos fue un proyecto de años, desde febrero de 2009 a septiembre de 2014, que se dice pronto. Me apetecía (y me aterraba al mismo tiempo) cambiar de registro. Era un reto para mí como autora el adentrarme en esta nueva aventura, comprobar si me desenvolvía fuera del Reino de Los Lagos, y, sobre todo, la aceptación entre mis lectores. Creo que, en ambos aspectos, el resultado ha sido bastante positivo.  De hecho, he captado la atención de algunos lectores nuevos que no habían leído nada mío y también se han decidido a leer la saga de Los Lagos, a pesar de no ser del mismo género.
»Dicen que les gusta mi pluma, escriba el género que escriba, y yo no quepo en mí de gozo, jeje. Además, el escenario en el que se desarrolla la primera novela es mi tierra, mi pueblo. Hecho que no ha pasado desapercibido, pues mi ayuntamiento me dio un reconocimiento en el acto de homenaje para el día de la mujer trabajadora. Fue precioso y no me lo esperaba en absoluto. Y, recientemente, esta misma novela ha sido nominada a los premios RNR como mejor novela romántica autopublicada de 2014, cosa que en sí ya es un premio, porque que alguien se interese por tu novela, empiece a leerla, la termine y diga «esta novela tiene que estar en los premiados» es algo muy grande, indescriptible.


Y tiene razón, tiene que ser increíble…
Definitivamente, Bruno se ha despertado. Juani se levanta rápidamente al oír su desesperado llanto, encaminándose al dormitorio, y yo tras ella.
Una vez en el interior del cuarto, que se haya en penumbra, levanta un poco la persiana y coge al bebé en brazos, consiguiendo así tranquilizarlo un poco.
—Es la hora de su toma —me dice—. Es un reloj, no falla.
Lo calma con suaves palabras y cuando salimos al pasillo me mira profundamente. Se detiene y pregunta con tono misterioso y reservado:
—¿Te gustaría ver algo?
—¿C-Cómo?
—Que si quieres ver algo. Yo creo que te gustaría, pero si no…
Pero… ¡¿qué co… córcholis de pregunta es esa?! ¡¿Me está retando?!
—Claro que sí quiero ver… lo que sea que quieras enseñarme —respondo con rotundidad.
—Vale, no hagas ruido y sigue mis instrucciones.
Da unos breves pasos y se sitúa frente a una de las dos puertas cerradas que hay en el pasillo, la que supongo que es uno de los dormitorios. En un brazo lleva bien sujeto a Bruno. Me mira de nuevo por un segundo, y lleva su mano libre al pomo de la puerta, agarrándolo.
—Marisa, voy a abrir la puerta y solo quiero que mires en el interior. No entres, ¿vale? —Hago un movimiento afirmativo con mi cabeza.
¡Madre mía! ¡¿Pero qué tendrá ahí dentro?!... ¿Será el cuarto rojo de Christian…, el de la película «Cincuenta sombras de Grey»? Juro que estoy nerviosa. Tanto secretismo e intriga…
—Vale, recuerda, solo mirar —me conmina. Estoy muda e inmóvil.
Veo que hace unos giros raros con el pomo. Cualquiera diría que está siguiendo la combinación de números secretos de una caja fuerte. Es extraño y excitante. Oigo un leve click y con otro giro de su muñeca la puerta cede.
Instintivamente me inclino hacia adelante y…
—Solo asoma un poco la cabeza y mira, nada de hablar —insiste.
Juro que como vuelva a… ¡¿Eso qué… es?!
¡No puede ser! Me giro hacia ella e inmediatamente vuelvo la mirada a lo que parece… ¿¡un patio de armas!? ¡¿Estoy oyendo el relincho de caballos?!
—Juani, dime que esto no es…
—Sí, justo lo que estás pensando. Pero, espera, se acerca alguien…, escucha…
Centro mi atención en lo que se presenta ante mí. Es un espacio abierto; alzo la vista y observo que el cielo se está tiñendo de tonos rosas y anaranjados, está atardeciendo. Un carruaje atraviesa la amplia plaza y se detiene ante la escalinata del imponente castillo, en cuya entrada principal se hayan dos hombres y una mujer.
No puedo creer lo que mis ojos ven…
—Juani, ellos son… el rey Nicholas, el príncipe Erick y su hermana la princesa Agatha, presentándose a las princesas Gabrielle y Claire…, pero… ¿cómo es posible esto? —Y entonces acuden a mi mente fragmentos que leí de ese primer encuentro en «Mi corazón en tus manos»…
—Buenas tardes, Majestad, Altezas —dijo mientras se inclinaba—. Permitidme que os presente a sus altezas, la princesa Gabrielle y la princesa Claire…
—Espero que hayáis tenido un buen viaje —dijo Nicholas antes de bajar su rostro y posar levemente sus labios en la mano de la muchacha…
… La mente de Nicholas quedó atravesada por la visión más hermosa que jamás hubiera podido imaginar, la de unos bellos ojos grises que lo miraban con anhelo, quedando irremediablemente prendido en ellos…
… Finalmente y, muy a su pesar, la voz de Erick lo sacó de su ensimismamiento…
—Permitidme que me presente… Soy el príncipe Erick, primo de Su Majestad…

De pronto, en un parpadeo, una ráfaga de viento recorre el lugar y lo envuelve todo en una espesa niebla. Estoy ansiosa, mas rápidamente una fuerte luz empieza a adivinarse en el fondo y, sin saber cómo, veo el interior del castillo, exactamente el Salón del Trono, en el que las exquisitas vidrieras son iluminadas por la luz del atardecer. Resuenan las trompas… ¡Gabrielle y Nicholas se casan!

—… os doy todo lo que me pertenece y pueda ser dado —dice Nicholas.
—… la miel os sabrá más dulce si viene de mis manos —responde Gabrielle.
—Os encomiendo mi vida y mi muerte… —prosigue él.
—Os honraré siempre por encima de los demás… —continúa ella.

Siento que Juani toca mi brazo, apartándome y cerrando la puerta de forma lenta y silenciosa. Estoy impactada. ¿En verdad he visto lo que mis ojos me han mostrado? ¿Ha sido una alucinación…? Voy a hablar, pero…
—Chis, vamos al salón, le doy el pecho a Bruno y te explico.
¡Ya lo creo que me tiene que explicar, y mucho!
Después de esperar un tiempo que se me ha hecho interminable, por fin, me aclara.
—Lo que has visto… es mi mundo. Ahí se recrean todas mis fantasías; mis personajes toman vida propia…
—P-Pero… ¿eso lo puede ver cualquiera? ¿Cómo es posible…?
—No lo ve cualquiera. Solo las personas que, como tú, han leído mis libros. —Juro que no puedo abrir más la boca de lo impactada que estoy—. El resto, cuando entran en esa habitación, solo ven eso…, un cuarto vacío. Nada más.
Una frase se me viene a la mente…
—Como dijo Nicolas Malebranche —cito—: «La imaginación es la loca de la casa». —Suelta una carcajada—. Y, por lo que veo, tú le has puesto su propia habitación.
Estoy sin palabras.
—Bueno, ¿seguimos con la entrevista, o has terminado ya? Que dentro de un rato tengo que ir a por Selina.
La entrevista… ¡Yo lo que quiero es entrar en ese cuarto, por Dios…!
—Vale, seguimos, pero que conste que esto no se queda así, ya charlaremos largo y tendido. Veamos… Sí, ¿cómo es tu experiencia como escritora que se autopublica?
— Muy dura, para que nos vamos a engañar. Primero, te lo tienes que hacer tú todo. Debes ser escritora, editora, correctora, diseñadora gráfica y publicista, ahí es ná, y seguro que me dejo en el tintero algún oficio. Es cierto que tienes el control absoluto de tu obra, pero es un trabajo muy solitario. A veces te sientes a la deriva, sin saber hacia dónde dirigir tus pasos, y te entran ganas de coger lo que llevas escrito hasta el momento, mandárselo a tus lectoras y preguntarles si sigues o lo dejas.
—Te comprendo, este es un oficio a veces solitario y de largo recorrido. Pero también tiene sus compensaciones, eso lo sabes y lo has vivido.
—Es cierto —admite.
—Dime, ¿cuál es tu próximo proyecto?
—Pues estoy con la segunda novela de la serie Extrarradio y la cuarta de la saga de Los Lagos. A Extrarradio le faltaría aún una tercera novela, y después… todo se andará, pero algo tengo en mente. Mira, me preguntabas antes dónde me inspiraba. Pues no es exactamente un dónde, pero, alguna que otra vez, las musas me asaltan en sueños (sí, como lo oyes y, ahí, ni boli ni portátil ni ná de ná) y, no hace mucho, me susurraron el principio de una historia. —Maravilloso, froto mis manos mentalmente, esto huele a primicia—. Me hubiera gustado que no sonara el despertador para saber cómo seguía, pero imagino que querrán que me busque las castañas. Veremos qué sale. ¡Ah! Y tengo una amiga (era lectora, pero ya se ha convertido en mucho más), que trabaja haciendo exámenes teóricos a pilotos de aviación, a la que le prometí una novela que tuviera como protagonista a un piloto que estuviera cañón, jajaja.
—Pues no sabes cuánto me alegro de que tengas tantos proyectos. Seguro que irán todos estupendamente. Ya nos irás informando. Bueno, quieres añadir algo más…
—Quiero darte las gracias por darme esta oportunidad, que mis lectoras me conozcan un poquito más. Puede que no sea «políticamente correcta», pero esta es Juani Hernández, y el objetivo de esto es mostrar mi verdadero «yo», la que se esconde tras las novelas. No falta quien juzga tu obra por tus opiniones, no por si el trabajo es bueno o malo…, de todo hay en la viña del Señor, ¿no? Y, como dice la canción de «Betty, la fea», yo soy así ;)
—Tienes razón, cada uno es como es, y punto. Y eso de prejuzgar…, a veces, o siempre, hace que uno se pierda cosas fantásticas.
—Pues eso. Bueno, vámonos a recoger a la xiqueta, que está a punto de salir del cole.
Guardo la grabadora y mientras ella prepara las cosas del bebé y coge su bolso, voy un momento al aseo. Al pasar por delante de «la puerta fantástica», me parece escuchar una música… Alguien grita: ¡Jano! ¡Ahí está Jano!
No me lo puedo creer… ¿Jano, Darío y Raúl, «el guaperas»? Señor…, ellos son los protagonistas de «Lágrimas de ángel», la primera entrega de la serie Extrarradio. Hmm, creo que me voy a quedar otro día aquí. No me pierdo un concierto de ellos por nada del mundo…
—¡Marisa! ¡Vamos!
¡Que sí…! ¡Uf! Y de pronto me acuerdo…
—¡Juani! ¡Que no te he preguntado por qué llevas esa cinta roja en la muñeca! —Desde el descansillo de la escalera la oigo reírse—. ¿Qué significa?
Nuevas risas. Esto no se queda así…

 Desde aquí, gracias a Juani Hernández por su paciencia a la hora de elaborar esta entrevista. Ha sido un placer compartir este rato de charla. Besos.
Y para los que queráis saber más de la autora y su obra os dejo su biografía, así como diferentes enlaces que seguro os serán útiles.
En este enlace podréis conocer su biografía:

—LINKS AMAZON «MI CORAZON EN TUS MANOS»


—BOOKTRAILER



—LINKS AMAZON «ENTRE EL SOL Y LA LUNA»


BOOKTRAILER



LINKS AMAZON «SIZIGIA»


BOOKTRAILER


Facebook de la autora:

—Grupo de Facebook La saga de Los Lagos


—Grupo de Facebook Los Ángeles de Extrarradio


—Blos La saga de Los Lagos




Entrevista realizada por M Luisa B T
               Mayo 2015






16 comentarios:

  1. Cómo ya te dije cuando leí la entrevista final, se me saltaron las lágrimas porque ha quedado preciosa. Yo solo me limité a contestar las preguntas, la magia la has puesto tú... Y me sigue sabiendo a homenaje... La saga de los lagos siempre será mi tesoro ^^ Besos y mil gracias! 😘

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, me alegro mucho de que te haya gustado. La saga de Los Lagos es una historia bellísima. Besos.

      Eliminar
  2. Excelente entrevista! Enhorabuena a ambas. Y por supuesto mucho éxito a Juani en sus próximos proyectos y a ti, Marisa, en este fabuloso blog. Mil besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Sharito. Estoy segura que a Juani le irá estupendamente. Nos seguimos viendo por aquí. Besos.

      Eliminar
  3. Me ha encantado la entrevista nunca mejor hecha y contada.

    ResponderEliminar
  4. Una entrevista maravillosa! Me he sentido muy cercana a la conversación, casi como si estuviera con vosotras durante la charla. Ha sido increible! Sigue así! Besos a las dos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, guapa. Me alegro de que te haya resultado cercana y amena, es lo que intento, alejarme del clásico pregunta/respuesta, aunque haya que meterle fantasía. Gracias de nuevo y besos.

      Eliminar
  5. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  6. Me ha gustado mucho leer la entrevista, esta escrita de una forma que se hace amena, nos transporta al interior de la conversación, le da calidez. Muchas gracias por compartirla con nosotros y por ayudarnos a conocer más a la autora :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias por tu comentario. La idea es esa, que sea amena y conocer mejor a la autora. Un abrazo.

      Eliminar
  7. Que entrevista más divertida, felicidades a las dos! Desde luego sabéis como dejarnos con la miel en los labios. Un beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegro de que te haya gustado. Se intenta hacer ameno. Gracias por tu comentario.

      Eliminar
    2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

      Eliminar
  8. Mis queridas María Luisa y Juani, ya hace días que he leído esta maravillosa entrevista pero en su momento no pude dejar el comentario porque me tenía que marchar y luego pasa lo de siempre cuando te acuerdas no puedes y cuando puedes no te acuerdas.
    ¿Y que os puedo decir? Que la entrevista ha estado fabulosa, ya te conocía un poco Juani y sabes que cuentas con mi aprecio como sabes lo mucho que me gustan tus libros, pero con esta entrevista he aprendido a apreciarte un poco mas si cabe. Ha sido divertida, agil, con mucho ritmo, en fin...que me ha gustado mucho, Enhorabuena chicas.

    Muchos besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por tus palabras, Ralip. Las historias de Juani son maravillosas, como ya sabes. Besos.

      Eliminar